Reglas literarias para escribir mi novela | Apuntes prácticos

Hoy hablaré de las reglas literarias que usé, en general, para escribir mi novela, Memorias de un artista de la fuga. Está recién publicada en Amazon, hace solo unos días. Puedes encontrarla en la sección “Mis libros”, por si te interesa.

Creo que hablar de esto en el presente artículo que puede ayudar a la gente que comienza en la narrativa. O que quiere profundizar en ella. En esencia, se trata de formarse una idea general de lo que supone enfrentarse a un reto imponente como este. Para ello, me he basado en mi manual Técnicas Narrativas Modernas. No en todo, pero sí en lo que se refiere a los apartados fundamentales.

Como no pretendo ser exhaustivo, añadiré enlaces a otros artículos que traten temas relacionados con este.

Reglas literarias en mi novela

Primeras dificultades

La primera dificultad, como suele ocurrir siempre en la narrativa, es la elección del narrador. Elegí un narrador en primera y segunda persona. Es muy poco habitual, dentro de las reglas literarias de uso común. Esta elección me dio algunos dolores de cabeza. Se trataba de que no pareciera forzada y de elegir bien los tiempos verbales de cada frase. En las diversas correcciones que llevé a cabo tuve que aplicarme a fondo.

La elección también se debió a que el narrador se dirige con frecuencia a sí mismo y al lector. Y esto es, ni más menos, lo que significa utilizar el narrador en segunda persona. Si el lector atento se fija bien, notará que en el artículo también uso, en alguna ocasión, la segunda persona.

Por otro lado, al tratarse de un narrador en primera persona, lógicamente habla desde un yo propio. Por tanto, no puede saber cómo piensan o sienten los demás. Lo único que puede hacer es valorar todo lo que ocurra desde su propio yo.

Muchos autores dicen que prefieren la tercera persona porque les abre el campo, el foco, sobre toda la trama narrativa. Cierto, pero creo que depende de cada obra y de la elección correcta del narrador para cada caso. En este, al haber un fondo autobiográfico, pensé que lo mejor era elegir el narrador en primera persona, pese a los obstáculos expresivos que me iba a encontrar (que me los encontré).

Reglas literarias, algunas dificultades añadidas

La ambientación fue lo más fácil. El hecho de tener cierto carácter autobiográfico hizo que me concentrara en mi ciudad y en mi país. Y, lógicamente, también en un tiempo cronológico preciso: años 50 a 80 del siglo pasado, en España. La única pega consistió en adecuar los personajes a la época. Es decir, en no hacerles hablar desde el presente y desde la mentalidad actual, error bastante común.

La creación de personajes fue sencilla. El principal no tuvo la menor dificultad. Los secundarios tuvieron que someterse, claro está, a un riguroso examen de coherencia interna.

En cuanto al uso de la descripción es mínima. Es algo decidido desde el comienzo. Es uno de los recursos narrativos de los que estoy convencido que hay que limitar en lo posible (no anularlo del todo, eso tampoco). Mis descripciones son breves y ajustadas al relato principal. Al ser una narración de tipo psicológico, no tendría mucho sentido el empleo prolijo de descripciones de objetos o paisajes.

La elaboración del conflicto tampoco presentó ningún problema. El personaje tiene que sortear los sinsabores que le presenta la misma vida. No hay un antagonista perfilado. Los antagonistas son todos, incluso las circunstancias sociales. Hay que tener presente que las reglas literarias, como cualquier uso de reglas en otros campos, no son sagradas. Al no ser leyes, se pueden saltar (siempre que sepas lo que haces, obviamente). Se trata, en definitiva, de reglas generales, nunca de dogmas fijos.

Más reglas literarias: diálogos y estilo

El estilo propio logré encontrarlo a medida que iba corrigiendo el texto. Por ejemplo, el empleo indistinto de primera y segunda persona es algo extremadamente raro. He ahí una cuestión de estilo. Hay otras, pero no incidiré en ello, por razones de economía del artículo. Remito a los artículos con esa temática.

Otra de las reglas literarias clásicas es el empleo de los diálogos. No encontré ninguna traba importante para su uso. Sin embargo, si de algo me siento particularmente insatisfecho, es de su escasa utilización. Es decir, hay muchos fragmentos de la novela en que mantengo un discurso indirecto. ¿Qué quiere decir esto? En vez de emplear un diálogo abierto entre dos personajes, empleo las expresiones típicas sustitutivas: me dijo, nos comentaron, etc…

En ocasiones, el recurso está bien usado. En otras, en cambio, hubiera sido preferible emplear un intercambio verbal directo. Si tuviera que escribir la novela de nuevo, es el aspecto formal que más modificaría, sin duda. De hecho, ya lo hice en diversas correcciones, pero tímidamente. Pienso que no en la suficiente medida.

Por lo que se refiere al tiempo y al espacio literarios, no hubo obstáculos importantes. El tiempo está utilizado en cronología lineal. No obstante, usé algunas analepsis (flashbacks en terminología cinematográfica) y prolepsis (avances en el tiempo).

El espacio, al tratarse de una novela psicológica, lo usé en un sentido mental. El personaje principal dispone de un “espacio mental“, tratado casi siempre en un sentido figurado.

Conclusiones

Para terminar, creo que la voz propia es inconfundible, el tono es satírico (como un fondo permanente) y el ritmo es el necesario y suficiente para no aburrir al lector.

La única posible dificultad en cuanto al ritmo es que hay algunas alusiones a aspectos culturales o sociales. No obstante, creo que está sobradamente compensado por la mayoría de escenas en las que la acción sobrepasa con mucho a la reflexión.

Las alusiones a determinados aspectos son deliberadas. Al idear la trama, pensé que algunas referencias de tipo cultural tenían que estar presentes necesariamente, dado que definen y explican, en definitiva, el comportamiento del principal personaje, del protagonista.

Y, por último, la gran batalla fue la corrección. No solo por lo que se refiere a las reglas literarias explícitamente, sino sobre todo por lo que hace al aspecto concreto de las correcciones en sí mismas.

Tuve que hacerlas en ratos libres, durante años, por distintas razones que no vienen al caso. De esa forma, no podían tener el rigor y la efectividad prácticas que hubiera deseado. De facto, hice más de las estrictamente necesarias. Volvía una y otra vez a los mismos puntos que ya había tratado en correcciones anteriores, debido, en parte pero solo en parte, a mi mala memoria.

Y bien, esa ha sido, en líneas generales, mi percepción personal de los impedimentos y obstáculos a los que tuve que enfrentarme en su momento para armar y escribir la antedicha novela.

En tu caso, ¿a qué te has enfrentado o te enfrentas? Puedes comentarlo más abajo e, incluso, si lo deseas, hacerme las preguntas que consideres oportunas, puesto que es imposible tratarlo todo en un breve artículo. Contestaré a todas las preguntas.

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Coda final:

Bien, si has llegado a leer hasta aquí, te felicito. Es un artículo un poco largo, pero merecía la pena. Si lo consideras interesante, te agradecería mucho que lo compartieras en tus redes sociales favoritas. Muchas gracias.

4 Comments

  1. SBYT 8 septiembre, 2020 Reply
    • JPimat 8 septiembre, 2020 Reply
  2. Antoni 18 octubre, 2020 Reply
    • JPimat 18 octubre, 2020 Reply

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