Trama narrativa: algunos secretos

Cuando pensamos en la narrativa de ficción es posible que se nos aparezca como mucho más interesante que la vida, al menos que la mayoría de nuestras vidas. ¿Por qué, os preguntaréis? La respuesta es bastante sencilla, precisamente por la existencia y poderosa presencia de la trama narrativa. Lo que hace que nos resulte tan atractiva la lectura de una buena novela no es solo que esté muy bien escrita (que también), sino que nos introduzca de lleno en una fantástica trama narrativa que nos subyugue desde el principio.

Por supuesto, hay muchas más diferencias con la vida. ¿La principal? Tal vez que el tiempo, en la vida, no puedes pararlo ni invertirlo ni moldearlo a tu antojo. Mientras no se demuestre lo contrario, nuestro tiempo es lineal, sucesivo y no tiene vacíos, huecos o recovecos (quizás un poco en los sueños). Es decir, si nos aburrimos o tenemos que hacer algo forzadamente, no tenemos elección. Debemos dejar pasar el tiempo, armarnos de paciencia y esperar.

En cambio, cuando construimos una buena trama narrativa podemos ahorrarnos esos momentos que nunca querríamos vivir, esos momentos de vacío (si lo consideramos oportuno para nuestra historia, claro está). Hoy vamos a hablar de algo que no habíamos abordado hasta ahora, la trama en narraciones extensas, preferiblemente en las novelas.

Trama narrativa

Así que siempre procuraremos poner algo de pasión en nuestra historia, a través de la construcción de una trama adecuada… para alegrar o estimular la vida del lector, puesto que a veces se aburre… y lee precisamente para no estar aburrido (aunque no niego que haya otras motivaciones, eventualmente).

¿Cómo surge la trama narrativa?

Los principios fundamentales de la trama narrativa, más bien en su versión teatral, ya están muy bien especificados en la Poética de Aristóteles. Planteamiento, nudo y desenlace… tal vez hoy día nos suene a algo evidente, a algo muy sencillo, pero no lo es tanto si profundizamos en las características de cada una de esas partes. Al contrario, lo que parece asombroso es que después de 2.300 años no haya variado sustancialmente y que se siga escribiendo conforme al patrón básico que argumentó y fijó el genio de Estagira.

Idear un modelo de protagonista, fijarse un objetivo a conseguir por ese protagonista, caracterizar a sus oponentes, a los llamados antagonistas, delimitar el conflicto sobre el que gira la acción, imaginar el momento de máxima tensión narrativa, perfilar el posible desenlace… todos los elementos narrativos citados no presuponen (de entrada) una trama consistente, compacta. Para eso habrá que trabajar específicamente la trama narrativa desde el principio.

Pero no importa, casi todos los autores desbordan el cauce natural de la narración al comienzo, y lo hacen escribiendo páginas y más páginas sin control alguno, sin tener bien embridado el caballo de la trama narrativa. Lo que sabemos es que, antes o después, aparecerá la necesidad de armar una trama coherente para unir a los demás elementos narrativos. Tampoco es tan importante cuándo y cómo surge esa necesidad, lo necesario es tomar conciencia de que la arquitectura final del edificio va a descansar sobre los fundamentos de la trama, no importa lo bien que sepamos manejar el resto de componentes de la narración.

Ventajas de una buena trama narrativa

Vamos a enumerar unas cuantas, sin pretender ser exhaustivos.

  • Capacidad para atraer al lector

Todo el que ha leído un buen libro, con su dosis de intriga y suspense incluida, sabe a lo que me refiero. Una novela que no te dé tregua desde el principio hasta el final es el mejor argumento para defender la construcción de una trama narrativa de calidad.

  • Mantenimiento del interés

No solo hay que atraer al lector a través de la trama narrativa, sino que esta debe ser lo suficientemente consistente para atrapar al lector capítulo a capítulo, escena tras escena. Mantener el interés del lector de una forma constante tiene mucho que ver con la trama. Si esta no tiene suficiente gancho, no valdrá con ejercicios estilísticos o enfoques vanguardistas.

  • Organiza y aporta coherencia a la ficción

Todos los elementos de la ficción, personajes, ambientes, acción, descriptiva, voces narrativas… están construidos alrededor de la trama narrativa, que sería el nexo de unión de todo el material, la fuerza que uniría al resto de elementos de ficción. Si la trama es consistente, es más fácil todo lo demás, es algo que conocen muy bien los especialistas.

  • Responde a las preguntas clave sobre el protagonista

La trama narrativa, si está bien construida, responde sin ambages a las principales cuestiones que orbitan alrededor del protagonista de la ficción: qué desea, qué quiere conseguir, cuál es su objetivo prioritario, qué fuerzas pone en acción, etc. Para poner un ejemplo, si el protagonista necesita buscar algo (incluso algo indefinido), toda la trama narrativa se organizará bajo la premisa de esa búsqueda, de esa meta.

  • Vehicula la tensión narrativa

Una buena trama narrativa conduce la acción hacia su máxima tensión narrativa, al clímax de la acción, tras el cual se explican las consecuencias o se plantea el desenlace. Y lo hace de forma sutil pero permanente, paso a paso.


Bien, por hoy es suficiente para entender un poco por encima la importancia de la trama narrativa en todo relato extenso. Cuanto más extensa es la historia más relevancia adquiere la trama por sí misma, no hace falta ni señalarlo por lo evidente.

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