Tipos de personajes en narrativa: ejemplos prácticos

Vamos hoy a hablar de los tipos de personajes que encontramos en una novela de cualquier género. Los personajes son los iconos que dan vida a la fantasía novelesca. Para muchos escritores es lo más difícil de imaginar y desarrollar. Ello es debido a la enorme dificultad que supone meterse en una piel distinta de la nuestra. En efecto, se adoptan puntos de vista que no tienen, en ocasiones, nada que ver con los nuestros. Da igual si se trata de opiniones, valores, sentimientos, emociones, pensamientos… O sencillamente de formas de ver el mundo en general.

Los  personajes son esas criaturas  misteriosas y en ocasiones incluso extrañas del todo a nuestra propia conciencia. No obstante necesitamos construirlas bien si queremos darle a nuestro relato vida. Porque un relato sin los tipos de personajes adecuados es un relato vacío e insustancial. A veces los personajes no son ni siquiera humanos, pero sin duda siempre estarán acompañados por un narrador humano, con características humanas. Se trata, pues, de encontrar los tipos de personajes que se dan en casi todas las novelas.

Personaje, como se sabe, viene del término latino “persona”, que significaba máscara. En el teatro clásico antiguo, los actores utilizaban unas máscaras que daban a entender que estaban representando a seres imaginarios, a los tipos de personajes más variopintos. También héroes míticos, gigantes, monstruos, demonios, divinidades y dioses, etc. Por una casualidad del destino lingüístico, el vocablo “persona” no nos ha llegado a nosotros en la actualidad como sinónimo de máscara. Simboliza más bien todo lo contrario, designa a un ser humano completo y susceptible de plena dignidad.

Tipos de personajes

Llamamos “personaje” a cada una de las invenciones imaginarias de un escritor que dan vida a la historia contada. ¿Puede una obra no tener personajes? Son casos contados en los que se da esta circunstancia, muy especiales y sin relevancia práctica.

Los personajes, para empezar, están al servicio de la historia y los autores al servicio de los personajes. Si los personajes no encajan en la historia, si no son creíbles, si no combinan bien con los conflictos que hayamos imaginado, si son insuficientes o sobran, si el protagonista o el antagonista (de los que daremos a continuación definiciones o pautas) no reflejan bien las temáticas que hayamos pretendido desarrollar en el discurso narrativo, no habremos avanzado nada.

A continuación describiremos los tipos de personajes más característicos en narrativa, especialmente en el mundo de la novela.

Tipos de personajes en general

Principales:

Son los que destacan a lo largo de toda la obra, por su importancia capital en la trama. También llevan el peso de la acción. A su vez, pueden dividirse en:

Protagonistas: son aquellos sobre los que gira toda la trama. Puede ser un individuo o más de uno. Por ejemplo, en El Quijote prácticamente hay dos personajes protagonistas, si contamos también como tal a Sancho Panza.

Antagonistas: son los oponentes de los anteriores. Como indica su definición, se oponen a los deseos o proyectos vitales de los protagonistas. Pueden ser también, como es lógico, más de uno.

Secundarios:

Son los personajes no decisivos, que pueden tener una importancia relativa en episodios concretos nada más. Sirven de contrapunto al resto de personajes principales.

Incidentales:

Son los personajes que aparecen de un modo casual o debido a una escena concreta en la que sea necesaria su presencia por cualquier circunstancia. La mayor parte de las veces forman parte de la “ambientación” de la obra. Otras veces preparan la escena para la entrada del protagonista (o del antagonista).

Personajes según la caracterización de los mismos

Ahora veremos tipos de personajes según su caracterización. Hay autores que hablan de “personajes redondos” cuando en el transcurso de la narración, evolucionan y cambian. Al final llegan a un punto en que son diferentes de cómo los encontramos al principio. Y por el contrario, los “personajes planos” serían lo opuesto, personajes que comienzan y terminan igual, sin transformaciones personales ni cambios significativos en sus actitudes, pensamientos o sentimientos, personajes que no evolucionan y que se mantienen sin relieve, “planos”.

También es cierto que la narración puede tener unos personajes tan numerosos y abigarrados que sea casi imposible hablar de “un protagonista”. Quizás el ejemplo moderno más extremo sea el de la novela de Cela “La colmena”. En ella se dan cita más de 300 personajes, sin que sobresalgan unos por encima de otros. Veamos un extracto:

«Hay tardes en que la conversación muere de mesa en mesa, una  conversación sobre gatas paridas, o sobre el suministro, o sobre aquel niño muerto que alguien no recuerda, sobre aquel niño muerto que, ¿no se acuerda usted?, tenía el pelito rubio, era muy mono y más bien delgadito, llevaba siempre un jersey de punto color beige y debía andar por los cinco años. En estas tardes, el corazón del Café late como el de un enfermo, sin compás, y el aire se hace como más espeso, más gris, aunque de cuando en cuando lo cruce, como un relámpago, un aliento más tibio que no se sabe de dónde viene, un aliento lleno de esperanza que abre, por unos segundos, un agujerito en cada espíritu.

A don Jaime Arce, que tiene un gran aire a pesar de todo, no hacen más que protestarle letras. En el Café, parece que no, todo se sabe. Don Jaime pidió un crédito a un Banco, se lo dieron y firmó unas letras. Después vino lo que vino. Se metió en un negocio donde lo engañaron, se quedó sin un real, le presentaron las letras al cobro y dijo que no podía pagarlas. Don  Jaime Arce es, lo más seguro, un hombre honrado y de mala suerte, de mala pata en esto del dinero. Muy trabajador no es, ésa es la verdad, pero tampoco tuvo nada de suerte.»

Camilo José Cela: La colmena

Como podéis observar fácilmente, se está hablando de una masa clientelar heterogénea de un café céntrico y concurrido. Surgen personajes variopintos, como este Jaime Arce, pero una página después aparece otro, con sus propias cuitas y preocupaciones o deseos y anhelos. Y así durante toda la narración. El argumento es el paso de los distintos tipos de personajes por el café y el diálogo entre ellos.

Tipos de personajes según la imagen que transmiten

Personaje arquetipo: son los que personifican en la imaginación del lector alguna virtud o defecto de forma idealizada, transformándose en modelos perennes.

Personaje estereotipo: personajes clichés, son predecibles y representan comportamientos muy comunes o ideas igualmente conocidas y con poco interés.

Tipos de personajes según su naturaleza animal o vegetal

No cabe insistir mucho en esta clase de tipos de personajes, puesto que son la base sobre la que los fabulistas y los cuentistas han desarrollado sus relatos y narraciones en el pasado, que pueden ser cuentos y fábulas para niños como novelas en las que toman la voz los animales, aunque el discurso esté dirigido a adultos. Veamos un ejemplo de este último aspecto:

«Cuando Mayor vio que estaban todos acomodados y esperaban con atención, aclaró su voz y comenzó:

—Camaradas: os habéis enterado ya del extraño sueño que tuve anoche. Pero de eso hablaré luego. Primero tengo que decir otra cosa. Yo no creo, camaradas, que esté muchos meses más con vosotros y antes de morir estimo mi deber transmitiros la sabiduría que he adquirido. He vivido muchos años, dispuse de bastante tiempo para meditar mientras he estado a solas en mi pocilga y creo poder afirmar que entiendo el sentido de la vida en este mundo, tan bien como cualquier otro animal viviente. Es respecto a esto de lo que deseo hablaros.»

George Orwell: Rebelión en la granja

En esta conocida novela, Orwell desarrolla la acción dando la voz a los animales de una granja, pero el lector pronto descubrirá que se trata de una alegoría que hace referencia a los seres humanos y —más en concreto— a algunos colectivos específicos de seres humanos.

Aunque pueda parecer increíble, también las plantas han servido como personajes en algunas narraciones. Veamos una de las más recientes, “El bosque animado” de W. Fernández Flórez, llevada incluso a la pantalla grande:

«Un día llegaron unos hombres a la fraga de Cecebre, abrieron un agujero, clavaron un poste y lo aseguraron apisonando guijarros y tierra a su alrededor. Subieron luego por él, prendiéronle varios hilos metálicos y se marcharon para continuar el tendido de la línea.

Las plantas que había en torno del reciente huésped de la fraga permanecieron durante varios días cohibidas con su presencia, porque ya se ha dicho que su timidez es muy grande. Al fin, la que estaba más cerca de él, que era un pino alto, alto, recio y recto, dijo:

—Han plantado un nuevo árbol en la fraga. »

Wenceslao Fernández Flórez: El bosque animado

En este fragmento, como se observa, toman la voz los propios árboles, haciendo de personajes literarios, aunque el trasfondo siempre será una voz humana, por supuesto. Pero no sólo las plantas, también hasta objetos inanimados, llevados por la imaginación del escritor, pueden convertirse en personajes de ficción. Como ejemplo, el conocido muñeco de madera Pinocho.

Tipos de personajes como objetos o seres inanimados

Veamos el ejemplo:

«Y tomando de nuevo el hacha, pegó un formidable hachazo en el leño.

—¡Ay! ¡Me has hecho daño! —dijo quejándose la misma vocecita.

Esta vez se quedó maese Cereza como si fuera de piedra, con los ojos espantados, la boca abierta y la lengua fuera, colgando hasta la barba como uno de esos mascarones tan feos y tan graciosos por cuya boca sale el caño de una fuente.

Se quedó hasta sin voz. Cuando pudo hablar, comenzó a decir temblando de miedo y balbuceando:

—Pero, ¿de dónde sale esa vocecita que ha dicho ¡ay!? ¡Si aquí no hay un alma! ¿Será que este leño habrá aprendido a llorar y a quejarse como un niño?

Carlo Collodi: Pinocho

Aquí se da la conversión de un leño, un trozo de madera inanimada, en personaje de pleno derecho. Después ese leño será convertido en un muñeco tallado llamado Pinocho… y seguirá viviendo en la imaginación del escritor y, por tanto, comportándose como un “personaje”, es decir, en una unidad narrativa coherente que permanece identificable durante todo el relato.

Tipos de personajes como seres fantásticos

Por supuesto, en el imaginario colectivo persisten seres fantásticos salidos de la pluma de miles de autores, desde los griegos o chinos hasta la actualidad. Podríamos hablar de unicornios, minotauros, sátiros, hadas, amazonas, dragones y grifos, centauros y esfinges, monstruos de mil caras o de una sola cara, Godzilla o King Kong… Todos ellos han sido objeto de la curiosidad de los escritores o guionistas para convertirlos en personajes interesantes para su público. Veamos un ejemplo muy moderno, sacado de las primeras páginas del primer tomo de la tríada “El señor de los anillos”.

«Como se cuenta en El Hobbit, un día llegó a la puerta de Bilbo el gran Mago, Gandalf el Gris y con él trece Enanos: nada menos que Thorin Escudo de Roble, descendiente de reyes, y doce compañeros de exilio. Bilbo salió con ellos, del todo perplejo, en una mañana de abril del año 1341 de la Cronología de la Comarca, a la búsqueda del gran tesoro: el tesoro oculto de los Reyes Enanos de la Montaña, debajo de Erebor en el Valle, lejos al Este. La búsqueda fue fructífera, y dieron muerte al Dragón que custodiaba el tesoro.»

J.R.R. Tolkien: La comunidad del anillo


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Una respuesta

  1. Salvador Eescandell Guerra 23 julio, 2017 Reply

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