Texto y contexto en literatura

Texto y contexto son las dos caras que presenta siempre la literatura y que van íntimamente unidas cuando interpretamos los mensajes implicados. Podríamos decir que el contexto es todo lo que rodea al texto, y que puede ser de carácter multipolar. Por ejemplo, si uno lee la siguiente frase: “toda la vida es sueño”, uno puede descodificar el mensaje de varias maneras:

  • Nos pasamos la vida con sueño y durmiendo sin parar.
  • La vida es un sueño, y cuando despertamos de ese sueño, nos morimos.
  • Todo en la vida es un sueño, y despertamos de él cada vez que iniciamos una nueva actividad.
  • La frase es una metáfora de la vida.
  • La escribió un autor que se quiso pasar de ingenioso.
  • Es una frase con múltiples significados dependientes del contexto.

Bien, si nos fijamos un poco, la última acepción sería el compendio de todas las demás (y eventualmente de otras que podríamos generar). Texto y contexto, por tanto, son como la forma y el contenido. Forman una unidad indisoluble, aunque nos empeñemos en separar los conceptos.

Texto y contexto

Texto y contexto: estrategias de descodificación

Lo que verdaderamente ha puesto en la actualidad en circulación los conceptos analizados son las Ciencias de la Comunicación. Siempre hay un emisor y un receptor, además de un canal y un código, si pensamos en cualquier mensaje. Y sobrevolando todo el edificio se halla el contexto. Veamos un ejemplo sencillo; alguien se dirige a mí y me dice: “no me convences: eres un inútil”. Si la frase la descontextualizamos, ignorando al emisor y al receptor, incluso al canal empleado y al código (también extralingüístico) el descodificador no entenderá nada, o solo entenderá parcialmente el mensaje.

Lo cierto es que me lo ha dicho un amigo, con cierta ironía pero con suma benevolencia; no se trata de un insulto, sino de un apelativo cariñoso. Es decir, para resumir, si no ponemos todos los datos sobre la mesa, texto y contexto juntos y revueltos, jamás descifraremos correctamente el mensaje.

Si en vez de este juego elemental, nos sumergimos en una novela como el Quijote, que ni siquiera es contemporánea, las dudas y extrapolaciones van a aumentar exponencialmente. ¿Qué sabemos del autor, de su tiempo histórico, de las circunstancias de su vida, de sus creencias, de las motivaciones que le llevaron a su escritura, etc.? Si no sabemos nada, o apenas sabemos algo, difícil será diferenciar texto y contexto, por falta de uno de los dos elementos, el último. Solos ante el texto, solo podremos realizar una lectura demasiado parcial.

Pongamos un ejemplo paralelo: vamos a imaginar que leemos un texto antiguo chino, con varios siglos a sus espaldas… y que no conocemos nada respecto a lo que rodeó al texto en su tiempo (y no solo en su tiempo, también posteriormente). El mensaje solo lo podremos interpretar parcialmente, basándonos en una lectura literal y en una interpretación cultural alejada de nuestras costumbres (en todas sus acepciones: también en nuestras costumbres literarias y culturales, incluso sociales). Si queremos acercar el texto a nuestra cultura, lo pervertimos. Si lo queremos interpretar conforme a texto y contexto precisos de la cultura china de esa época (y que desconocemos en profundidad) no haremos otra cosa que equivocarnos gravemente.

Literatura interpretada

Bien, estas son las coordenadas en las que se mueven el texto y contexto de nuestras lecturas literarias. Incluso en el caso de que conozcamos muy bien un género y su autor, contemporáneo, inclusive de nuestra propia generación, siempre habrá vértices que se nos escapen. Aunque creamos saberlo todo o casi todo de nuestro autor y del tipo de novela que hace y que estamos leyendo, no todo será tan explícito.

Volvamos a un ejemplo sencillo; pensemos en la palabra “silla”. ¿Todo el mundo pensará en lo mismo? Hay motivos para dudarlo, algo que ya apuntamos en uno de los primeros artículos, el del significado de las palabras. Alguien muy aficionado a los caballos o a los ruedos puede pensar inmediatamente en una silla de montar caballerías. Otro puede que haya trabajado tanto sobre un taburete que la simple mención de la palabra le lleve a pensar en taburetes, incluso en un taburete particular; puede ser que una viejecita piense inmediatamente en su mecedora favorita, que ha usado desde que era joven; y en fin… para alguien que fue torturado en una silla puede que la palabra le produzca tal rechazo que inconscientemente no lee esa palabra, es como si saltase sobre ella.

Y esto lo decimos de un objeto material; imaginemos que diríamos o pensaríamos de un objeto inmaterial, de una abstracción. Si leemos en un libro la palabra “humildad”, podemos pensar mil cosas diferentes, en parte según nos situemos en una escala afectiva respecto al vocablo. Si somos un poco soberbios, seguramente no interpretaremos lo mismo que si somos excesivamente humildes, incluso muy tímidos. Los juegos entre texto y contexto pueden ser tan variados que no terminaríamos nunca de matizarlos.

En conclusión: la lectura que hacemos de un texto dependerá del contexto que utilicemos. Texto y contexto van tan unidos que solo una identificación plena entre ambos (imposible por principio) nos permitirá la descodificación correcta de un texto. Naturalmente que a mayor complejidad del texto, mayor complejidad del contexto, la proporcionalidad es directa. Y mayor será la dificultad de descodificación. En cualquier caso, todo lo anterior sería una simple excusa teórica para decir algo que sabe todo el mundo: cada lectura es única y depende de las habilidades del lector el descifrado del enigma que supone cada libro. Y si el texto es suficientemente complejo nunca lo descifraremos del todo.

Por cierto, varias de las cuestiones tratadas sobre texto y contexto son parte de la Pragmática, que podríamos decir que consiste en el estudio de las interacciones que se dan en la cadena mensaje -> contexto -> intérprete.

Imagen de Enrique López-Tamayo Biosca en Flickr.

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9 Comments

  1. Edwin Argueta 15 febrero, 2017 Reply
  2. Frida de Sesan 17 febrero, 2017 Reply
  3. Hernán 5 agosto, 2017 Reply
  4. Hector de Jesus Perez L. 24 octubre, 2017 Reply
    • Jose Pimat 24 octubre, 2017 Reply
  5. Pablo Aguilera 13 marzo, 2018 Reply
  6. Fernando Flores 29 mayo, 2018 Reply
  7. mirna guerra 15 octubre, 2018 Reply
  8. Marco 10 abril, 2019 Reply

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