Temas para escribir

Aunque en mi manual Técnicas Narrativas Modernas (ya en su segunda edición) dedico todo un capítulo a las “temáticas”, lo que voy a exponer en este artículo son los trucos que puedes utilizar para encontrar de un modo rápido y eficiente las tramas de tus historias, a partir de actividades cotidianas.

Hay quien dice (es un tópico común, sobre todo en el ámbito teórico), que los temas para escribir están agotados, que los tres mil años de literatura pasada han agostado los campos, que ya no son fértiles, y siguen diciendo, siempre desde la teoría, que si quieres destacar al escribir tienes que encontrar un estilo propio y original que te haga distinto por completo a los demás autores.

Bien, creo que esta opinión está equivocada desde su mismo planteamiento. Siempre he considerado que los temas para escribir son inagotables y que, previo al acto de escritura, debes tratar de encontrar una historia interesante para el lector.

Temas para escribir

Si nos olvidamos de los aficionados a la literatura de género —que ya es mucho olvidar—, lo cierto es que si no dispones de una trama consistente y original ya puedes utilizar todos los recursos lingüísticos, sintácticos y estilísticos que quieras, que no llegarás al lector. En la literatura de género, las exigencias de los lectores no son tan altas… y aceptan las historias propuestas no por sí mismas, sino por el tipo de género desarrollado, por ser fans del mismo. Pero incluso en este caso, agradecen una historia bien tramada.

Un ejemplo elemental que suelo poner a menudo es el de nuestro Quijote. No importa que sea el libro con más riqueza verbal jamás escrito en castellano, y con soluciones estilísticas muy novedosas para su tiempo, no importa que haya influido en muchos autores posteriores… nada de eso sería importante si la historia no fuera interesante y rica para el lector. ¿Y qué temas para escribir encuentra Cervantes en su novela? La pregunta correcta sería qué temas no encuentra, porque lo trata absolutamente todo: el amor y el desamor, la aventura, el odio y el resentimiento, la lucidez y la locura, el idealismo y el realismo de la vida cotidiana, la pobreza y la riqueza, el poder, los ideales, las virtudes y defectos del ser humano, etc. Para ello, Cervantes no tuvo más que acudir a su propia vida aventurera y rica. Por cierto, para los que no lo hayáis leído todavía, aprovecho la ocasión para aconsejaros la versión “moderna” de Andrés Trapiello, que se ha tomado la molestia de “traducir” a un lenguaje actual el embrollado castellano del siglo XVI. Lo he hojeado por encima en una librería y me parece una edición magnífica. Ya no tenéis excusa para leer esta magna obra, una de las mejores de la literatura de todos los tiempos. Podéis dar un vistazo aquí.

Bien, hecho este inciso, más bien digresión, voy a centrarme en daros unas cuantas claves, consejos y trucos para poder encontrar temas para escribir sin demasiada dificultad, o con la mínima dificultad posible.

Temas para escribir: consejos y claves

Todos sabemos que hay temas universales sobre los que no cabe insistir demasiado. Es normal, por ejemplo, que un escritor se motive para hablar sobre la soledad, tal vez porque la ha padecido (o disfrutado, depende del enfoque) recientemente, o bien valiéndose de su imaginación y de lo que haya aprendido a lo largo de su vida sobre esa temática concreta. Y seguramente habrá muchos relatos, cuentos y novelas que tratan ese asunto. Eso es verdad, y seríamos poco originales si tratáramos el tema como ya lo han hecho otros. Algo más originales seríamos si fuéramos capaces de encontrar un estilo propio e inimitable que nos distinguiera. Sin embargo, el colmo de la originalidad se encontraría —añadido a lo anterior— en hilvanar una trama compleja sobre el tema, dentro de la amplia variedad de temas para escribir posibles, que nos sirviese para una historia atractiva.

Elaborar una trama interesante, aunque sea de género, es lo más original que podemos hacer. El gran maestro Hitchcock, en el cine, no solo empleaba métodos originales para hacer sus películas (el estilo), sino que además escogía guiones con el suficiente gancho para atrapar a los espectadores y envolverlos en la historia. Hacía películas de género, sí… ¡pero qué películas! A continuación desarrollaré una lista sin orden ni concierto (es lo de menos, en este caso) sobre temas para escribir y cómo conseguir llegar a ellos. Espero que os sirvan como inspiración o métodos, tanto da.

Lista aleatoria de temas para escribir

  • Anota tus sueños en un cuaderno. Utiliza muchos cuadernos (o ficheros informáticos) para distintos motivos (los motivos son conceptos y estereotipos diversos para construir historias).
  • Haz una lista de aspiraciones propias, de metas a conseguir. ¿Podrías idear un personaje y convertirlas en un relato interesante?
  • Entre los múltiples temas para escribir (o motivos, temáticas, llámale como quieras), imagina lugares del mundo. Puedes inspirarte en fotografías, películas, viajes… ¿Puedes hilvanar una historia a partir de uno de esos lugares?
  • Ampliando el foco del punto anterior, piensa en una imagen que ronde tu cabeza. Tal vez sea una imagen persistente y recurrente, o algo que acabas de visualizar con tu imaginación, no importa. De nuevo, piensa en una historia que la acompañe.
  • Entre los temas para escribir posibles, las imágenes son inagotables. Basta ver una imagen en el periódico, o en la televisión, y tratar de animarla, de darle vida con objeto de construir un relato. Imagina los personajes, el ambiente, la trama…
  • Sal a la calle, provisto de tu libreta de escritor, siéntate en un parque o en un café, y fíjate bien en todo lo que sucede a tu alrededor. ¿Algo llama tu atención, eres capaz de distinguir lo anodino de lo que podría ser ideal para un relato? Huye siempre de lo anodino, a no ser que tengas el talento de un Kafka para tornarlo en fantástico.
  • Más temas para escribir: piensa en una palabra que te motive. Escríbela en un folio, o mejor en una cartulina de gran tamaño, en el centro, rodéala con un círculo. Ahora haz ramificaciones en todas las direcciones, imaginando personajes, conflictos, derivaciones, incisos, finales de la historia, etc. Si lo haces con paciencia, durante algunas horas y con la suficiente concentración, al cabo de pocos días te darás cuentas de que tienes una historia completa. Sólo hace falta poner títulos o números a los capítulos y poco más.
  • Compra un diario y encuentra temas para escribir a partir de las noticias; si es necesario (por la abundancia de información sobre un tema o motivo), abre carpetas y colecciona los recortes que hagas. Si lo haces sobre distintos motivos, al cabo de un tiempo te encontrarás con una formidable documentación sobre diversos asuntos que podrían convertirse en germen de una excelente novela, por ejemplo.
  • Entre los temas para escribir más recurrentes siempre se hayan los recuerdos de infancia. Escríbelos, analízalos, descubre historias insospechadas en los mismos. No intentes ser preciso o exacto: utiliza la imaginación para ampliar el campo. Dirige el foco hacia lo que pueda resultar interesante para el lector. Si quieres escribir de un modo profesional, ten siempre en cuenta al lector.
  • Piensa en un animal que te resulte simpático, odioso, atrayente, peligroso, exótico, tierno o malvado, da igual. Idea una historia con ese animal como protagonista o coprotagonista. Si quieres, puedes dotarlo de una voz humana: la imaginación hace milagros.
  • De nuevo, entre los temas para escribir predilectos de los autores de todos los tiempos, se encuentran las virtudes y los defectos humanos. Piensa por ejemplo en la humildad (o cualquiera otra virtud o defecto), imagina un personaje que pueda encarnar esa cualidad y llévalo a un relato. Por cierto, los relatos cortos pueden dar lugar, con posterioridad, a historias capaces de ser desarrolladas a través de una novela o de un cuento largo.
  • Piensa en un héroe de película o de novela (de nuevo temas para escribir inagotables, porque varían con el tiempo y el lugar) y conviértelo en un personaje para tu historia. Por supuesto, haz todos los cambios que consideres oportuno, desde los nombres, lugares, ambientes… hasta el cambio de género narrativo.
  • Recuerda la letra de una canción que siempre te haya gustado (o disgustado, no importa). Conviértela en un reflejo de la realidad para construir tu relato. Como es norma literaria, puedes hacer todos los cambios pertinentes para dotarla de singularidad, para convertirla en “tu historia”.
  • Escribe sobre la felicidad o la desgracia poniéndoles cara y ojos. Construye personajes y tramas a tu medida. Lo importante de los temas para escribir no son los temas en sí mismos, como entes autónomos, ni el estilo empleado —pese a todo lo que te digan al respecto—, sino las combinaciones originales que puedas encontrar por ti mismo. Y esto no es menospreciar al estilo personal, pero es algo que se consigue con el tiempo, no se puede forzar. En cambio, encontrar temas para escribir es algo relativamente fácil, como queda demostrado con estos ejemplos. Piensa en un tablero de ajedrez, con 64 casillas escasas, con 16 piezas por bando… y sin embargo, las combinaciones de posibles jugadas, a medida que avanza la partida, son incontables (aunque no infinitas). En cambio, las combinaciones posibles de temas para escribir, las combinaciones de motivos distintos para dar lugar a historias diferentes, son infinitas (o al menos tienden al infinito). No hay límite, de hecho un pequeño detalle que pasó desapercibido siempre puede hacer variar totalmente a una historia que siempre se contó de modo tradicional. Y más en los tiempos de aceleración histórica que vivimos.
  • Piensa en el instinto animal, también en el humano. Concéntrate sobre el comportamiento instintivo y construye personajes ad hoc para construir una historia creíble e interesante. Otro campo muy extenso para encontrar diversidad de temas para escribir.
  • Piensa en algo imposible en la pura teoría y conviértelo en posible, incluso dentro de un relato realista (es el caso de La metamorfosis de Kafka). Por ejemplo, imagina que Napoleón reaparece en cualquier lugar del mundo y que reúne un ejército de mercenarios y que inicia de nuevo la conquista del mundo. O imagina que el nivel de los mares (sin explicación científica alguna) comienza a crecer un metro por año… y que en una isla más o menos a nivel del mar, los habitantes comienzan a quedarse sin suelo. ¿Puedes imaginar personajes y conflictos asociados?
  • Otra fuente inagotable de temas para escribir son los recuerdos negativos. Hurga en tu memoria y escribe sobre algo desagradable que te ocurrió. Conviértelo en literatura y sublímalo. Es una forma de liberarse de la carga negativa del recuerdo. Tiene que ver con el artículo sobre Escribir como terapia, de meses pasados.
  • Piensa en una cita romántica. Escribe un diálogo completo, desde el encuentro hasta la despedida. Puedes hacer tantos relatos como quieras, variando los diálogos. Puedes hacer incisos como narrador, como explico en Técnicas narrativas modernas con profusión de detalles. Este tipo de relatos (con variación interminable de motivos) puede convertirse en el inicio de una novela.
  • Y por último, para no hacer interminable el artículo, tal vez truco más elemental de que dispone un escritor: pon la atención debida en cualquier escena de cualquier novela (ni siquiera hace falta haberla leído por completo) y extrae el núcleo de una historia, hilvana tu propio relato con tu propia voz. No es plagio, es simplemente inspiración.

Foto de Gla, en Flickr.

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8 Comments

  1. Ligia Inés Sierra 29 marzo, 2016 Reply
    • Jose Pimat 30 marzo, 2016 Reply
  2. Monica Varea 23 junio, 2016 Reply
  3. Salvador 1 noviembre, 2017 Reply
    • Jose Pimat 2 noviembre, 2017 Reply
  4. Elianna Almonte 3 enero, 2018 Reply
  5. Argelia 30 enero, 2018 Reply
  6. María 16 mayo, 2018 Reply

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