Recursos narrativos: introducción y ejemplos

Recursos narrativos

Igual que en una orquesta todos los instrumentos deben estar afinados y ser ejecutados con maestría, lo mismo sucede con un relato. Los instrumentos en este caso son los recursos narrativos y el maestro que lleva la batuta eres tú.

¿Qué recursos narrativos necesitas?

Naturalmente, la respuesta no es unívoca, pues depende no sólo del género narrativo (relato o microrrelato, cuento, novela), sino que además depende del tipo de narración que hagas. No es lo mismo hacer una novela sentimental que una psicológica o una de misterio. Para cada una de ellas necesitarás unos recursos distintos, incluso para cada escena.

Sin embargo, sí que podemos apuntar algunos recursos narrativos y universales del relato, que necesitarás casi siempre, salvo en relatos muy cortos. Vamos a verlos en síntesis, apuntando sus características.

Recursos narrativos lingüísticos

Aquí incluiríamos el manejo de la lengua como tal, sería como el manejo de los instrumentos musicales por sí mismos, el aprendizaje básico teórico y práctico. Por ejemplo, las formas verbales más habituales para cada género o escena, la sincronización de las mismas, la maestría en el manejo de las estructuras sintácticas más corrientes (por ejemplo, oraciones subordinadas, conectores entre frases, etc.)

Luego, dentro de este apartado, estarían los elementos léxicos, semánticos, aportados por las palabras en general, el uso del tiempo y del espacio a través de palabras y frases, etc…

Recursos narrativos estilísticos

Corresponden al estilo propio, la voz propia del narrador, el punto de vista adoptado, la focalización en determinadas temáticas o en enfoques específicos dependiendo de la historia que estamos contando. El ritmo de la historia, por ejemplo, depende mucho del enfoque adoptado y está en íntima correlación con los recursos narrativos lingüísticos. En el ejemplo de la orquesta, sería el director que lleva la batuta el que imprime el ritmo y la cadencia.

Recursos narrativos propiamente dichos

Bien, aquí sería la música propiamente dicha, o sea, qué tipo de texto estamos elaborando y qué recursos narrativos empleamos, entre los que destacaríamos:

  • La elipsis: consiste en saltar en el tiempo y en el espacio, haciendo una especie de ejercicio de síntesis para que la historia progrese y el lector se interese. Es una de las bases del ritmo, y se usa formalmente para eliminar todo lo superfluo, lo no necesario. Quizás es el recurso narrativo más importante y más difícil de dominar, aunque no lo parezca a simple vista.
  • Presentación de la información: ¿Quién sabe más, el lector o los personajes? Cuando el lector sabe más que los personajes, esto introduce un elemento de dramatización que empatiza directamente con el lector, que se interesará más si cabe por la narración. Es la base del misterio, del suspense. Y además, puede ser usado en cualquier género, no importa si se trata de una novela sentimental o de una propia del género negro.
  • El narrador en primera persona: escribimos como si lo que estamos narrando nos hubiera sucedido a nosotros mismos. No sirve para cualquier relato, pero sí para cierto enfoque que da más naturalidad a la narración, más proximidad con el lector.
  • Un personaje en primera persona: es un caso parecido al anterior, sólo que el punto de vista está en el personaje protagonista. A veces se utiliza el método de cambiar el punto de vista, haciendo hablar en primera persona a distintos personajes. Es una técnica moderna que hay dominar muy bien para ejecutarla.
  • Administrar la información: el relato que se presenta al lector puede contener mucha información, por ejemplo al principio, para después ir dosificando esa información que ya tiene el lector para ir introduciendo nuevos elementos (personajes, escenas, temáticas divergentes, nuevos misterios, mayor dosis de suspense, etc.).
  • Sorpresa: cuando creemos que el lector puede perder interés en la narración, podemos introducir un factor sorpresa, a través de la imaginación, para complicar la trama o hacerla más interesante. Hay que dosificar muy bien este elemento. Es como el sonido de los platillos en la orquesta, o de un bombo. Es como un choque repentino que sufre el lector, y que lo saca de lo anodino o repetitivo.
  • Las figuras literarias: metáfora, ironía, sarcasmo, antítesis, comparaciones, hipérboles, etc. etc. Hay que usarlas con mucho tino y en el momento adecuado, conforme a la escena que se está narrando y a los personajes que están presentes.Mal utilizadas pueden convertirse en un obstáculo para la narración, convirtiendo el relato en artificial, antinatural, forzado, etc.

Hay muchos otros recursos narrativos, lo que daría de por sí para un curso de formación de escritores, hablando de cada uno en extenso, pero he sintetizado lo que he creído que son las bases más elementales y que todo el mundo entiende. Por supuesto, nos ha faltado por citar la creación de tramas, de personajes, de escenas, la dramatización adecuada, el uso del espacio y del tiempo, la utilización oportuna de los diálogos, etc., pero ya dedicaremos a ello otros artículos más específicos.

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Foto: Original de Quincena Musical, en Flickr.

7 Comments

  1. Jhomayra Vasquez 9 junio, 2016 Reply
  2. Carlos Velasquez 26 junio, 2016 Reply
  3. rafa 14 diciembre, 2016 Reply
    • Jose Pimat 14 diciembre, 2016 Reply
  4. Cristian 26 julio, 2017 Reply
  5. Diana Julio 18 febrero, 2018 Reply
  6. Sudmelith Flores 15 julio, 2018 Reply

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