Palabras comodín: definición, usos y ejemplos

En lengua encontramos una serie de palabras que resultan cómodas y económicas, por tener un sentido vago y servir tanto para un roto como para un descosido. A ese tipo de palabras genéricas las llamamos palabras comodín. Pueden ser sustantivos, verbos o adjetivos, etc. Pongamos unos ejemplos sencillos: ser, tener, hacer, poner, dar, decir, cosa, tema, problema, elemento, chisme, cacharro, fácil, maravilloso, genial, bueno, etc…

Se puede definir el concepto de palabras comodín como referido a las palabras que se emplean con multitud de sentidos. De esa forma reemplazan a otras que serían más precisas en determinados contextos. Ello lleva a un cierto empobrecimiento del lenguaje, como es lógico. Si preguntamos por ejemplo a alguien qué es el amor… no puede contestarnos con que “es una cosa que…”. Creo que se entiende bien qué son las palabras comodín, ¿verdad?

Palabras comodín

Palabras comodín: ejemplos de uso

a) Afectuoso

Hay diferentes maneras de ser afectuoso. Alguien puede ser gentil (y lo calificaremos como una cualidad personal) o bien empalagoso (lo contabilizaremos como un defecto). Alternativas: adulador, agasajador, amable, atento, cobista, cortés, empalagoso, galante, gentil, halagador, lisonjero, obsequioso, pegajoso, pelotillero, requebrador, servil, zalamero.

Es decir, que en contextos muy diferentes y dependiendo de lo que queramos expresar, dispondremos de una amplia gama de términos distintos para acciones parecidas pero no iguales.

b) Cambiar

El concepto de cambio también es muy vago y general. Podemos expresar diferentes tipos de acción de un modo preciso pero no equivalente; no es lo mismo mudar de ropa que conmutar unas ropas por otras. La segunda acepción es más bien rara en el contexto utilizado. Alternativas: alterar, alternar, canjear, conmutar, invertir, mudar, permutar, reemplazar, suplantar, suplir, sustituir, tergiversar, transferir, transformar, trocar, turnarse.

La aplicación de unas u otras será achacable al tipo de construcción semántica que deseemos emplear, al matiz semántico que precisemos para expresar de forma rigurosa lo que estemos expresando.

c) Lo guay

Si hemos visto una película no puede ser que como única expresión posible sobre el efecto que ha tenido en nuestro espíritu o nuestra mente solo tengamos que “ha sido una película muy guay”. Alternativas: buena, interesante, divertida, entretenida, apetecible, fantástica, sorprendente, admirable, graciosa, estupenda, ágil, artística, sorprendente, sobrecogedora, terrorífica, transgresora, deslumbrante, cegadora, aburrida, efímera, incomparable, intelectual, soporífera, gloriosa, imponente, conmovedora, lúcida, imparcial, partidista, soberbia, solemne, profunda, opresiva, subyugante, trabajada, sugerente, sugestiva, serena, trepidante, vertiginosa, monumental, grandiosa, mordaz, penetrante… ¿es necesario continuar?

Cómo sustituir las palabras comodín

La respuesta más sencilla para la pregunta de cómo sustituir las palabras comodín por otras más acordes con los matices semánticos que queramos expresar en determinado contexto es que utilicemos en lo posible el diccionario, o más bien los diccionarios. Hay muchos y muy buenos, también en versión digital. Y por supuesto, cuando escribamos, no tendamos a usar el verbo o el adjetivo más fácil y más a mano. Si queremos decir que hemos visto un bicho, pensemos qué tipo de bicho: no es lo mismo un insecto que un anfibio, por ejemplo.

Otra respuesta a la cuestión planteada es que hay que leer, leer y leer. Tanto si queremos ampliar nuestro léxico como el manejo más sutil del idioma, no hay otra forma más directa.


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