Cómo escribir buenas obras narrativas

Hola, futuro gran escritor. Los títulos de los artículos en los blogs suelen ser engañosos. A nadie se le escapa que ningún artículo puede enseñarte a escribir buenas obras narrativas, ni siquiera a enseñarte a escribir bien (literalmente). Sin embargo, sí que se pueden dar consejos generales sobre aspectos más o menos concretos de lo que se denomina, en este caso, el “oficio de escribir”.

Escribir es un oficio como otro cualquiera, creo que esto es evidente. Si quieres hacer una silla sin tener ni idea de carpintería, ese deseo puede llevarte a hacer algo con apariencia de silla. Si además quieres que sea plenamente funcional y con cierto aspecto estético que la haga agradable a los sentidos, necesitarás aprender algo del oficio de carpintero.

Escribir no es muy distinto. Puedes tener miles de ideas geniales, armar tramas increíbles en tu cabeza, pero necesitarás algo del oficio de escritor para elaborar buenas obras narrativas de ficción. En este caso, no basta con las ideas. Es necesario también saber plasmarlas en el papel, llevarlas a la práctica de la escritura, o sea, de la expresión escrita.

Obras narrativas

Para comenzar en el oficio solo necesitas papel y lápiz. Si quisieras hacerte con todas las herramientas y accesorios de carpintería tendrías que hacer una cierta inversión. Por otro lado, el acceso a libros lo tienes garantizado con las bibliotecas públicas. No es necesario nada más, pero si dispones de una conexión a internet entonces estás en el cielo, porque podrás documentarte sobre cualquier aspecto que necesites conocer.

Buenas obras narrativas: qué necesitas

Bien, ya te sugería anteriormente lo que necesitas de entrada para comenzar a dominar el oficio. Leer y leer todo lo que puedas (para aprender de los maestros) y escribir y escribir todo lo que puedas (para aprender de ti mismo).

Hazlo el tiempo suficiente hasta que en tu mente se vayan construyendo las relaciones de sentido pertinentes que te harán llegar a emular a los maestros (no imitarlos, sino emularlos, con esa diferencia de matiz).

El viaje, por sí mismo, es emocionante, por eso he colocado la foto de un camino y del viajero que lo recorre. Aprenderás a dominar las técnicas necesarias para construir por fin excelentes obras narrativas… y casi sin darte cuenta, porque el proceso en muchas fases es inconsciente y progresa de forma autónoma.

Sin apenas ser consciente, aprenderás a elaborar una trama consistente, a colocar a los personajes adecuados que darán vida a esa trama, a elegir el narrador preciso que requiere tu historia, a ambientarla con criterio, a saber generar la intriga suficiente para que el lector no se aburra, a aprender cuándo tu discurso narrativo requiere un giro o un volantazo para adquirir una dirección diferente o en fin, para crear una atmósfera especial que te hará distinto a otros escritores.

Algunos aspectos prácticos

Para empezar, puede ayudarte mucho el elaborar un horario adecuado. Para dominar un oficio hay que ser disciplinado. Igual que si quieres dominar un idioma necesitas disponer de una hora cada día para su aprendizaje, lo mismo se requiere en este caso para lograr hacer buenas obras narrativas. Guarda cada día al menos una hora para escribir; es más, no importa nada si al cabo de esa hora no has escrito nada, lo importante es adquirir la disciplina y con ella el hábito.

Al mismo tiempo, guarda todo lo que escribas. Vuelve a leerlo al cabo de un tiempo y verás cómo lo observas y relees con otros ojos, con otra mentalidad. Es la forma de apercibirse del progreso, de la acumulación progresiva de conocimientos en ese camino imaginario (pero real).

Otro consejo importante: escribe todo lo que se te ocurra. Especialmente en esos momentos de relajación y dispersión de la conciencia, como puede ser una siesta, un duermevela, un momento de descanso en el sofá, etc., en esos momentos especiales en que la mente parece un resorte dispuesto a actuar. Hoy día siguen siendo válidas las libretas de todo tipo, pero si dominas un teléfono móvil inteligente no te vendrá mal. Hay cientos de aplicaciones que replican lo que es un bloc de notas.

No importa el medio, lo decisivo es anotar cualquier idea, cualquier ocurrencia por extravagante que pueda parecer a primera vista. Todo eso se irá uniendo en nuestro cerebro hasta que un día alumbre algo con pleno sentido. Hasta a los científicos (mentes cuadradas donde las haya) les sucede esto, mucho más a los artistas, sea cual sea su arte.

Cuando ya comiences a dar forma a tus relatos (el relato corto es lo ideal al principio), encontrarás otra actividad interesante que añadir al oficio: el pulido, la revisión, el acabado del trabajo. Ahí, en ese momento, te darás cuenta de lo que funciona y de lo que no funciona, de lo que es oportuno o no lo es. En definitiva, comenzarás a dominar el noble oficio de la escritura. Según las personas, a unos les llevará meses alcanzar un cierto nivel, tal vez años a otros… no importa, si lo que se tiene en perspectiva es una meta clara: construir, al final del camino, excelentes obras narrativas. Al fin y al cabo, ese es el propósito final.

Otro consejo importante, no pretendas saltarte las normas hasta que domines el oficio a fondo. Normalmente, los maestros de la narrativa casi siempre se saltan las normas, por eso llegan a ser originales y únicos, pero para llegar a eso primero tienen que dominarlas, normas tales como la tradición literaria o narrativa, acumuladas a lo largo del tiempo. Es el mismo caso de un diccionario; primero hay que dominar las palabras existentes y sus significados antes de crear nuevas palabras. Si uno lo hace al revés, probablemente no le salga nada del derecho, valga el juego de palabras.

Consejos finales

No tienes por qué tomarte la escritura de obras narrativas como si fuera una obligación pesada. Es más fácil, sobre todo al principio, si lo concibes y lo vives como una afición, un ocio, un juego, un puzle, etc. Hacerlo de este modo ya es suficiente compensación. También puedes proponértelo como un desafío personal. No importa la edad ni otros factores similares.

Y lo que vas aprendiendo mientras juegas (con las palabras, por ejemplo) no tiene límites. Un día te das cuenta, por ejemplo, que es mucho más efectivo mostrar el comportamiento de un personaje antes que describirlo. Dicho de otro modo, en vez de decir “Miguel es un hombre muy dicharachero”, tal vez es más efectivo mostrar un diálogo donde Miguel se comporte de ese modo.

Tal vez otro día cualquiera te des cuenta que al tratar de hacer relatos u obras narrativas de ficción, empleas palabras de más. Y quizás quieras preguntarte y responderte cómo solucionar eso. Y al final del camino, si todo va bien, es posible que te des cuenta que tienes muchos seguidores que se entusiasman con tus historias, que se emocionan o se entretienen con ellas. El camino bien habrá merecido la pena.


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6 Comments

  1. Kin mejia ospina 2 mayo, 2016 Reply
  2. María D. 12 junio, 2016 Reply
  3. Ana Rita Villar 23 agosto, 2016 Reply

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