Modalizadores: el dominio de una técnica

Los modalizadores están relacionados con la implicación personal del narrador en el discurso o en el texto. Imaginemos que alguien —por ejemplo un periodista— dice: “El gobierno va a hacer la presa en el río”.

Pero no está muy seguro de ello, o su fuente no se lo asegura por completo… entonces cambia el titular y pone en su lugar: “Probablemente, el gobierno hará la presa en el río”. El adverbio “probablemente” hace de modalizador, en este caso para expresar una duda, o la probabilidad de una acción.

Se trata, pues, de marcas lingüísticas que le darán al conjunto del texto (o también de un discurso hablado) una orientación concreta que permitirá al lector (o al oyente) hacerse una idea sobre lo que el emisor está tratando de decir para informarle, influirle, provocarle, estimularle, divertirle, entretenerle, etc. Podemos imaginar cientos de titulares distintos, según los modalizadores empleados: “El gobierno busca hacer la presa en el río para lograr más votos”.

Modalizadores en el discurso

Modalizadores discursivos: subjetividad y objetividad en la información

Por tanto, los modalizadores del discurso ponen el acento en la valoración del mismo por parte del emisor del mensaje. Es la actitud particular del hablante frente al receptor del mensaje. Otra forma de decirlo es que el emisor adopta una “distancia” frente a lo hablado o escrito. En principio, un texto altamente modalizado sugiere una mayor subjetividad y viceversa, una menor modalización expresa un discurso más objetivo.

Como es evidente, en los textos científicos, informativos, divulgativos, educativos, etc. la posición del emisor pretende ser neutra frente al contenido, de forma que la modalización será escasa, se presentarán los datos, los acontecimientos, los hechos, de forma que den lugar a pocas dudas. Nos centraremos en este artículo en los modalizadores que expresan un alto componente de subjetividad, al manifestar opiniones, dudas, incertidumbres, pensamientos dispersos y vagos o emociones y sentimientos.

Ejemplos de modalizadores  en la expresión de la subjetividad

Los modalizadores no son un tipo de palabras en especial, o una clase de oraciones; son formas diversas en las que el emisor del discurso (sea hablado o escrito) introduce su propia visión de lo que está contando. Pondremos clases de modalizadores y ejemplos con los cuales se verá el tema mucho más claro:

  • Palabras o expresiones valorativas, a través de adjetivos y adverbios, sobre todo:

Cariño, terrible, nefasto, tristemente, violentamente, en mi opinión, según mi punto de vista, amo la música, detesto la poesía, odio la mentira, politiquillo, politicastro, picapleitos, en este contexto de alto voltaje, etc.

  • Llamadas al receptor, invocaciones, interjecciones, juramentos, tacos:

“¡Ay!”, “¡Oh!”, “¡Caramba!”, “Por Dios!”, “¡Joder!”, “¡No pasar!”, “¡Atención!”, “¡Cuidado con el perro!”, etc.

  • Signos de puntuación:

A través de ellos podemos usar modalizadores más sutiles, por ejemplo si ponemos un paréntesis para aportar una nota subjetiva, o a través de los puntos suspensivos, para dejar al lector con una duda, o con un final incierto, o bien el uso de las comillas indicará al lector que estamos utilizándolas para un uso irónico, etc.

  • Modos verbales

Sabido es que el modo subjuntivo indica oraciones dubitativas o de deseo (“si quisiera eso, lo haría”, “quizás llegue a la reunión”) mientras el imperativo es el modo para imprecar, exhortar, rogar (“¡odiad a vuestros enemigos!”)

  • Perífrasis modales

tener que+ infinitivo: “tengo que ir a la escuela”.

deber + infinitivo: “debo ir a la escuela”.

haber de + infinitivo: “habría de ir a la escuela”.

poder + infinitivo: “podría ir a la escuela”.

venir a + infinitivo: “vendría a ser una posibilidad entre otras”.

 

  • Según el tipo de oraciones

Interrogaciones retóricas, con carga afectiva: ¿Qué se hizo de aquel gran hombre?

Interrogativas que expresan peticiones o mandatos: “¿Tiene usted la amabilidad de dejarme pasar?”, “¿Me pasas la sal?”.

Oraciones  que expresen deseo, en subjuntivo: “¡Ojalá que Luisa viniera a verme!”.

Oraciones que expresen duda o probabilidad: “Probablemente Luisa vendrá”, “Luisa debería venir”…

  • A través de la primera persona

“Me parece que no vendrá Luisa”, “yo buscaba una prueba para justificar la ausencia de Luisa”.

Ironía: “Eres un lince” (pero se quiere expresar lo contrario, que alguien es tonto).

Metáfora: “Tus dientes son perlas recién sacadas del mar” (equivalencia de dientes con perlas).

Metonimia: “Se comió un sinfín de platos” (para expresar el contenido de los platos).

Hipérbole: “Luisa tiene un corazón tan grande que no le cabe en el pecho” (exageración manifiesta).

Hipérbaton: “Ni que decir tiene que Luisa es mi novia” (alterando el orden de las palabras en las frases).

Redundancias y pleonasmos: “Lo vi con mis propios ojos”. (incorrección admitida por la RAE debido a su extenso uso).

Eufemismos:  “¡Pobre invidente!” (por “ciego”).

Por último, a veces los modalizadores se expresan con un cambio de registro, incluyendo en un discurso o texto un inciso que revela la toma de posición del emisor del mismo, o bien un cambio de opinión, o la relevancia de unos valores sobre otros (por ejemplo, en columnas de periódico).

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Gracias.

2 Comments

  1. jkki 21 Noviembre, 2016 Reply
  2. CRACKKK 3 Marzo, 2017 Reply

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