Microrrelatos: definición, orígenes y práctica

Los microrrelatos son relatos muy cortos, con una extensión máxima de una hoja, siendo lo más habitual unas pocas líneas. La característica fundamental es la brevedad, mejor dicho, la hiperbrevedad, puesto que debe concentrar la máxima expresividad en el mínimo espacio.

Según Wikipedia:

«El microrrelato es una construcción literaria narrativa distinta de la novela o el cuento. Es la denominación más usada para un conjunto de obras diversas cuya principal característica es la brevedad de su contenido. El microrrelato también es llamadomicrocuento, cuento brevísimo o minicuento

Orígenes de los microrrelatos

Los orígenes remotos de los microrrelatos habría que buscarlos en la cultura popular, en la literatura oral más antigua, en las leyendas, en la transmisión boca a boca. Algunos refranes podrían considerarse microrrelatos en potencia.

Los microrrelatos (llamados también microcuentos) combinan la fuerza del aforismo con el escaso espacio de que disponen. Deben llamar la atención del lector con la furia de un trueno y la energía del rayo.

El origen más reciente de los microrrelatos se encuentra en el fenómeno artístico del Modernismo, que tendió a fragmentar la realidad en pequeñas porciones. Pensemos en los diminutos cristales y mosaicos de un Gaudí en Arquitectura. Se llegó a pensar que la realidad no podía ser algo absoluto y total, sino fragmentario y parcial, y que la verdad había que encontrarla siguiendo un nuevo camino.

Los microrelatos como imagen

Práctica y consejos para escribir microrrelatos

La idea primaria es crear la sorpresa y la incredulidad del lector, que este se vea sacudido por algo que no espera, una fuerza visual que trascienda la anécdota. No intentar describir una acción o un hecho, la fuerza del microrrelato es lo que sugiere.

Tenemos que citar obligatoriamente el microrrelato que a lo largo del tiempo se ha hecho más famoso, por las polémicas que ha desatado, por los estudios que se han hecho sobre él, el del escritor guatemalteco Augusto Monterrosi, que dice así:

—“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí.”

Siete palabras que desencadenaron elucubraciones literarias de todo tipo.

Consejos básicos para escribir microrrelatos

  • Economía expresiva: cada palabra, por sí misma, debe significar algo dentro del relato.
  • A ser posible, pensar en una especie de “planteamiento, nudo y desenlace” con estilo propio e imaginación.
  • Introducir algún factor sorpresa que impresione al lector. Puede ser una sola palabra, una frase o un apunte.
  • Sugerir más que mostrar. La fuerza de los microrrelatos está en lo sugerido más que en lo descrito.
  • Intentar hacer pensar al lector. Nada debe ser demasiado explícito, incluso emplear un léxico que se preste a la ambivalencia, es decir, palabras o frases con “doble sentido”.
  • El tiempo literario debe ser mínimo. Hay que procurar concentrar el tiempo y el espacio para que lo sugerido se acote de la mejor manera posible a la imaginación del lector, al que hay que convertir en copartícipe de la lectura.
  • Los personajes, en consecuencia, deben ser reducidos al mínimo: uno o dos como mucho. Tres ya son multitud.
  • Las descripciones, de existir, deben ser minimalistas, con palabras y expresiones propias bien precisas y sugerentes.
  • El título es esencial, debe contener ya, sintetizado, el sentido de la narración.
  • Huir de tópicos y de frases hechas. Los microrrelatos son, sobre todo, pura originalidad, de lo contrario valen poco. Por tanto, hay que corregirlos una vez terminados las veces que haga falta para pulirlos y dejarlos prestos para el disfrute del lector.

Así pues, es conveniente tratar a los microrrelatos como un género literario más y no como un género menor. Elevar la categoría de los microcuentos a su máxima expresión es lo mejor que se puede hacer para dignificarlos y proyectarlos en el futuro inmediato.

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Foto modificada de Andrea Scauri en Flickr.

 

2 Comments

  1. Ernesto Félix Runasimi 1 marzo, 2017 Reply
    • Jose Pimat 3 marzo, 2017 Reply

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