Lenguaje soez: uso, abuso y ejemplos

Seguramente, al tratar esta cuestión, la primera dificultad con la que nos encontraríamos sería la de ponernos de acuerdo respecto a lo que significa lenguaje soez. Recuerdo muy bien la amistad que hice con un colega chileno hace muchísimos años. Llegó a decirme (algo que yo desconocía por completo) que la palabra “culo” era muy malsonante en su país. Y todos sabemos que en España es de uso corriente. Se me quedó grabada esa circunstancia. Y llegué a pensar mucho en ello. ¿Cómo era posible que la misma palabra despertara incluso ternura en una madre y una aversión horrible a miles de kilómetros?

Lenguaje soez
Lenguaje soez y realidad

Por supuesto, la respuesta era muy sencilla. Lo horrible no está en la palabra, sino en nuestra cabeza. De todos modos, dado que el lenguaje tiene un uso social, hay que contar con ello. En los cerebros de millones de personas, las palabras (o expresiones) pueden resultar muy desagradables. El escritor tiene que tenerlo en cuenta. ¿De qué forma?

Uso y abuso del lenguaje soez

Es más, lo único que nos interesa destacar en este artículo es el ABUSO de ese tipo de lenguaje, más que este en sí mismo (y lo que pueda representar). Y muy en particular por lo que se refiere al famoso fuck (o expresiones de calado similar), seguramente provenientes en su mayoría de Estados Unidos, como casi toda novedad cultural (o acultural) contemporánea. Sobre todo por el gran acopio que se hace en muchos escritos y textos de la enorme variedad de escritores actuales, sean profesionales o indies (independientes).

Es evidente que determinado tipo de lenguaje puede ser más grosero, insultante, grueso, procaz, etc., sin necesidad de precisar ninguna variante sociológica concreta. Dejaremos estas de lado. Damos por hecho que hay lenguaje soez, que existe y que violenta a la mayoría de personas que viven en sociedad tranquilamente (es un decir).

Lo anterior no quiere dar a entender que el tipo de expresiones que imaginamos no se haya utilizado nunca. Más bien al contrario, en la literatura en lengua castellana hay múltiples ejemplos. Sin embargo, ¿son necesarias tales palabras o expresiones? ¿Es imprescindible el lenguaje soez en la literatura? La mayoría de personas diría aquí que sí (quiero suponer, no tengo el gusto de conocer a casi ninguna). Una razón poderosa es que la literatura refleja la realidad. Y puesto que en la realidad (es decir, en la calle, en la oficina, en los antros de diversión, etc.) se utiliza el lenguaje soez, ¿por qué no va a utilizarlo el escritor, hay algo que se lo impida?

La realidad es más compleja

El anterior es un argumento poderoso, pero incompleto, o no del todo consistente. Si así fuera bastaría salir con una grabadora a la calle y después transcribir lo grabado. No es tan sencillo. Reflejar la realidad no quiere decir lo mismo que imitarla al cien por cien. Hay muchos grados de por medio. De hecho, la imitación completa no se ha realizado nunca, en ningún tipo de arte. Existen aproximaciones a la realidad, pero nunca fotocopias perfectas (hasta en la fotografía es falso).

Lo más razonable sería decir que hay que utilizar las palabras adecuadas en los momentos adecuados. Sí, suena bonito, ¿pero no es un ideal inalcanzable? Aun así, y limitándonos al lenguaje soez, puede ejercer una función concreta en determinados contextos. Incluso una función estética. Si le quitamos a los textos de Bukowski su lenguaje soez le estaremos quitando su estética, es decir, su estilo como escritor. En realidad, estaríamos vaciando su escritura. Ahora bien, no todo el mundo es Bukowski. Si intentamos imitarlo, seguramente fracasaremos. Incluso aunque lo hiciéramos perfecto. No se valora igual un original que una copia.

Un ejemplo concreto

En definitiva, respecto al lenguaje soez, puede ser útil en determinados contextos o para determinadas escenas. Vayamos con un ejemplo concreto.

Si queremos idear una escena violenta, un atraco en plena calle, por ejemplo, seguramente si utilizamos una forma de hablar gruesa, vulgar, le daremos a la escena un carácter más verosímil, más creíble para el lector (es decir, un carácter más violento, que es lo que queremos). Si lo hacemos a través de un habla edulcorada, no nos saldremos con la nuestra. El lector rechazará el método.

—Dame el puto dinero, joder —dijo el tipo malencarado gritando.

—¿Sería tan amable de darme el dinero que lleve encima? —dijo el joven.

Supongo que todo el mundo es capaz de ver que la carga semántica de “violencia” en los textos reproducidos es más alta en el primer ejemplo que en el segundo.

Conclusión

Como conclusión, me gustaría destacar que, en general, cualquier abuso en cualquiera de los recursos narrativos (si quieres una guía puedes consultar Técnicas Narrativas Modernas) es contraproducente. Es una cuestión de medida. Y, como en la cocina, poner los ingredientes en su justa medida es esencial para disfrutar después de lo escrito (o de lo comido).

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2 Comments

  1. Javier Camacho 29 enero, 2019 Reply
    • JPimat 31 enero, 2019 Reply

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