La oración y sus componentes

Las palabras hay que combinarlas para que tengan sentido. Si decimos “estrella chino borrar corremos el“, no sabemos muy bien qué es lo que estamos diciendo… y seguramente el que nos lea o nos escuche tampoco acabe de comprendernos. Y además, no es simplemente que las palabras estén desordenadas, es que parece difícil ordenarlas para dotarlas de sentido, en este caso. Para ello utilizamos la oración, con sus correspondientes partes identificadoras.

 

La oración y sus componentes

La oración y sus partes constituyentes

Una oración siempre tiene dos componentes esenciales, un sujeto del que se habla, y un predicado, que viene a ser lo que se dice del sujeto: “el gato corre hacia la puerta”. ¿De quién se habla? Del gato. ¿Qué se dice de él? Que está corriendo. El resto son complementos, circunstancias no esenciales, aunque matizan y facilitan la comprensión.

¿Puede imaginarse una oración más simple? Sí, por supuesto. Por ejemplo:

  • corre
  • vuela
  • siente
  • nieva

En las tres primeras, el sujeto está elidido, sobreentendido. Se hace cuando, por el contexto utilizado, sabemos quién es el sujeto. En la última, “nieva“, hablamos de un verbo impersonal, y que por tanto, carece de sujeto específico. Para los términos introducidos, si es necesario, ver Glosario.

La oración compuesta

La oración compuesta puede tener varios sujetos y verbos, de ahí su nombre. Las construcciones se hacen de acuerdo con la sintaxis de la lengua española, es decir, con una normativa particular. Un ejemplo sería:

el gato que nos confió la vecina corre hacia la puerta que dejó abierta la asistenta.

En realidad, toda la frase puede descomponerse en tres oraciones simples, que serían:

  1. la vecina nos confió un gato
  2. la asistenta dejó abierta una puerta
  3. el gato corre hacia esa puerta

Cada una tiene su sujeto específico (vecina, asistenta, gato) y sus verbos que nos dicen qué hace el sujeto (confió, dejó, corre).

La oración, por tanto, puede construirse de muy distintas maneras, según lo que queramos decir, y su agrupación en párrafos, capítulos, etc. constituyen la argamasa con la que los escritores construyen sus edificios: poemas, cartas, cuentos, crónicas, ensayos, novelas…

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4 Comments

  1. dOMENICA 22 junio, 2015 Reply
  2. Kin mejia ospina 2 mayo, 2016 Reply
  3. Maritza D Rivera 19 enero, 2017 Reply
    • Jose Pimat 20 enero, 2017 Reply

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