Género gramatical

El género gramatical es un morfema que caracteriza al nombre (o sustantivo) y a las palabras relacionadas con él: artículo, adjetivo, algunos pronombres. Se manifiesta en las desinaciones (o flexiones) que se añaden al lexema (o raíz), para conformar las palabras al efecto.

Ejemplo: autor-a (la desinencia -a indica que se trata de una mujer).

Sin embargo, a veces surgen problemas para el uso adecuado del género gramatical, comenzando por el mismo concepto, que solo en parte tiene que ver con el sexo biológico. Es evidente que en los nombres de personas, oficios, cargos, etc., existe una asociación vinculada a la naturaleza sexual de esos supuestos, así como en el nombre que se da a algunos animales, pero esta circunstancia corresponde a una minoría de palabras. La mayor parte de los sustantivos son masculinos o femeninos sin una razón asociada al sexo biológico, lo son de un modo arbitrario.

Ejemplo: sol es masculino y luna es femenino por definición (e historia), pero por nada más.

Género gramatical

Por otro lado, hay que pensar que hay lenguas que no distinguen géneros, como el chino. Sí que lo hacen la generalidad de las lenguas indoeuropeas, que es nuestro ámbito cultural. Al menos diferenciamos dos géneros (masculino y femenino) y a veces el neutro (generalmente de forma muy parcial, cuando se añade como género gramatical).

Para terminar con esta introducción, pensemos en los objetos inanimados, o incluso en las plantas. No tiene sentido pensar en ellos como poseedores de sexualidad (salvo en el caso de las plantas); sin embargo, los nombres son masculinos o femeninos, como cualidad gramatical y nada más.

Ejemplos: el árbol gris, la piedra grandiosa, la hoja verde, el tronco robusto, la raíz profunda…

Como podemos observar fácilmente, el hecho de que un nombre sea masculino o femenino obliga a artículos y adjetivos a concordar con él (no podemos decir “el raíz profundo”).

Origen del género gramatical

Hay autores que sostienen que la terminación en -a se habría producido de una manera natural hace miles de años, en las lenguas que llegaron a conformar después los idiomas indoeuropeos, pero no deja de ser una suposición. La opinión más aceptada hoy por hoy es que el género gramatical es totalmente arbitrario, al menos en la mayoría de las palabras (con la lógica excepción de los entes sexuados).

De forma muy general podríamos decir:

  • el género gramatical de cosas es el que el uso ha prescrito a lo largo de la historia.
  • el género gramatical de personas es el que corresponde a su sexo, con excepciones.
  • el género gramatical de animales es, a menudo, independiente del sexo.

Género gramatical masculino

Serían palabras masculinas en español las siguientes (hay que anteponer el artículo “el”):

  • la mayoría de palabras que terminan con la flexión -o: camarero, fruto, correo
  • muchas palabras que terminan en -a, -e: padre, héroe, drama
  • los nombres terminados en -dor y -miento: verdor, pudor, sentimiento, pensamiento
  • ríos, montes, volcanes, etc.: el Nilo, el Himalaya, el Vesubio
  • los días y los meses: el martes, el jueves, un agosto infeliz, un mayo florido.
  • la mayoría de vientos: el alisio, el monzón, el viento del este… (brisa y tramontana son excepciones).
  • Las notas musicales: el si, el la, el fa
  • Los aumentativos en -on aplicados a cosas: mesón, notición, sillón
  • los puntos cardinales: el este, el oeste, el norte, el sur.
  • los números: el tres, el nueve, el veinte, el cien

Género gramatical femenino

Por el contrario, serían palabras en femenino, por lo que respecta al género gramatical, las siguientes (se antepone “la”):

  • la mayoría de las palabras que terminan en la flexión -a: mesa, silla, camarera, fruta… (excepciones: el día, el tranvía, el planeta, el mapa…)
  • algunas de las palabras que terminan en -o: la foto, la moto, la mano
  • algunas de las palabras que terminan en -e: madre, gente, mente
  • las letras: la hache, la uve
  • la mayoría de nombres abstractos terminados en -ción, -ad, -ez, -anza, -ancia, -encia, -eza, -ía, -ura: emoción, libertad, embriaguez, esperanza, constancia, vivencia, crudeza, cortesía, cordura
  • algunos nombres de países o regiones: la China, la India, la Rioja
  • los nombres terminados en -isa: brisa, misa, papisa, pitonisa

El género gramatical neutro

Los sustantivos o nombres no tienen género neutro; sin embargo podríamos considerar género neutro a las siguientes palabras:

  • demostrativos: esto, eso, aquello.
  • los cuantificadores: tanto, cuanto, mucho, poco.
  • los pronombres indefinidos: nada, algo.
  • los pronombres personales: ello, lo.
  • un artículo: lo.

Los pronombres, por ejemplo, se emplean para designar lo inanimado: compré esto o aquello (sin determinación de género). En el caso del artículo “lo” para indicar una abstracción, por ejemplo, “lo malo de ser así es que…” (de hecho hay gramáticos que piensan que “lo” es un pronombre en vez de un artículo).

Formación del femenino

En los casos en que pueda hacerse, la formación suele ser a partir de las siguientes flexiones (o desinencias):

  • terminados en -o => cambian a -a: niño/niña, hermano/hermana, gato/gata
  • terminados en -e => cambian a -a, -esa, -isa, -ina: infante/infanta, presidente/presidenta, monje/monja, conde/condesa, héroe/heroína
  • terminados en consonante => cambian a -a, -esa, -isa, -ina, triz: autor/autora, abad/abadesa, cónsul/consulesa, actor/ actriz
  • terminados en -or => cambian a -triz, -ora: emperador/emperatriz, doctor/doctora

Género gramatical: nombres heterónimos

Es el caso en que masculino y femenino son palabras diferentes, por ejemplo:

  • macho/hembra
  • hombre/mujer
  • padre/madre
  • yerno/nuera
  • toro/vaca
  • caballo/yegua

Nombres invariables

Hay que diferenciarlos por los artículos, por ejemplo en estos casos en que el género gramatical no lo lleva implícito la propia palabra:

  • el/la periodista
  • el/la cónyuge
  • el/la dentista
  • el/la adolescente
  • un/una joven
  • un/una estudiante
  • un/una agente
  • un/una artista
  • … y muchos más.

Nombres epicenos

Designan indistintamente a individuos de uno u otro sexo, por ejemplo:

  • la persona (puede referirse a un hombre o a una mujer)
  • la criatura (puede ser niño o niña)
  • la víctima (puede ser de cualquier sexo)
  • la serpiente (puede ser macho o hembra)
  • los trabajadores (pueden ser masculinos o femeninos, indistintamente)
  • los amigos (igualmente se trata de un genérico que puede referirse a ellos y ellas)

Nombres ambiguos

Son aquellos casos en los que se admite el género gramatical masculino y femenino al mismo tiempo, sin que haya una norma taxativa al respecto, por ejemplo:

  • el mar / la mar: el femenino se usa más en registros poéticos.
  • el azúcar / la azúcar: el género gramatical femenino es regional y popular.
  • el arte / las artes: en plural, siempre es en femenino.
  • el calor / la calor: el femenino se usa en determinadas regiones y es de uso popular.
  • el tilde / la tilde: se usa más el femenino.
  • el pringue / la pringue: es de uso mucho más extendido el género gramatical femenino.
  • el duermevela / la duermevela: mucho más usado en femenino.

Nombres en masculino y femenino sin oposición semántica

Se escriben en masculino o femenino indistintamente, sin que haya variación semántica alguna, por ejemplo:

  • ventisco/ventisca
  • azucarero/azucarera
  • boleto/boleta
  • desgano/desgana
  • escafandro/escafandra
  • estratego/estratega
  • autodidacto/autodidacta
  • pantuflo/pantufla
  • orco/orca

Incluso en el caso de animales, no se hace referencia a su sexo: se diría orco macho u orco hembra, o bien orca macho u orca hembra.

Nombres ambiguos con distinto significado

Presentan significados diferentes según el artículo que les acompañe: por tanto su género gramatical depende del artículo y del significado concreto de la palabra en cuestión. Ejemplos:

  • el cura (sacerdote) vs. la cura (curación)
  • el corte (de un objeto) vs. la corte (de un reino)
  • el capital (patrimonio, dinero) vs. la capital (de un país)
  • el delta (desembocadura de un río) vs. la delta (letra griega)
  • el lila (un color) vs. la lila (flor)
  • el margen (espacio en blanco) vs. la margen (de un río)
  • el coma (de un paciente) vs. la coma (signo ortográfico)
  • el pez (pescado) vs. la pez (sustancia resinosa)

Género gramatical dimensional y similares

A veces, la oposición masculino/femenino presenta aspectos de tamaño o de otro tipo. Veámoslo:

  • huerto/huerta 
  • manto/manta
  • mazo/maza (en los casos anteriores, el femenino es superior en tamaño)
  • barco/barca (en este caso es al contrario)
  • leño/leña (el femenino supone un aspecto colectivo)
  • manzano/manzana (el árbol está en masculino y la fruta en femenino)

Casos dudosos

Por último, sería útil considerar aquellos casos en que el género gramatical es dudoso para adscribir el masculino o el femenino a distintas palabras. Por eso, a continuación elaboramos unas listas con el género gramatical correcto para cada caso:

Masculino: accésit, aguardiente, aguarrás, alfiler, altavoz, ánade, análisis, apéndice, áspid, avestruz, cisma, cónclave, enema, eccema, miasma, pus, síncope…

Femenino: acrópolis, aguamarina, aguanieve, alta mar, antítesis, apendicitis, apoteosis, bajamar, chinche, crin, diálisis, dinamo, efeméride, entente, esfinge, eximente, hipérbole, herrumbre, meninge, mugre, paralaje, picazón, sílice, simiente, sístole, techumbre, vislumbre…


Por último, es útil decir que el masculino (como género gramatical) representa un rasgo inclusivo:

  • los alumnos de esta clase son muy inteligentes (“alumnos” representa a ellos y ellas).

En cambio, el femenino (también como género gramatical) es usado en sentido exclusivo:

  • las alumnas de esta clase son muy estudiosas (“alumnas” se refiere solo a chicas, cuando la clase es mixta, con una excepción: si la clase está constituida solamente por chicas es natural expresarlo así).

Así pues, no hay que confundir el uso del género gramatical como economía expresiva con el uso político que a veces se hace con diversos fines: estamos muy habituados a escuchar “los trabajadores y las trabajadoras de esta empresa…”, lo cual visibiliza a las mujeres de esa empresa, pero solo en caso de duda (en este caso sería un uso correcto, para anular la ambigüedad que pudiera existir).

Pero en el caso de que sepamos fidedignamente que hay mujeres y hombres en la empresa, la expresión correcta es utilizar el masculino genérico (que incluye a los dos sexos y no solo a uno, en realidad incluye a cualquier tipo de persona que actúe como “trabajador”, alguien que trabaja). Pero este es un debate de tipo político y social en el que no entramos, por estar más allá del uso meramente gramatical del lenguaje.

Foto de Chema Concellón, en Flickr.

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