Fondo y forma en literatura

Hoy vengo a hablaros de lo que en el arte, de manera génerica, se llama la diferencia entre forma y contenido y que en literatura se conoce más con la distinción entre forma y fondo, un viejo y recurrente debate sobre lo que diferencia a unos textos de otros, mirados en toda su amplitud.

Parece evidente que para escribir previamente hay que saber qué se va a decir (fondo) y después expresarlo de alguna manera específica (forma). En el artículo sobre temas literarios ya hablamos sobre el contenido de una obra de ficción: amor, muerte, odio, rencor, venganza, esperanza, alegría de vivir, desesperación, vacío existencial…

Sin embargo, no analizamos la doble distinción entre forma y fondo (o contenido) que subyace en cualquier texto. Hoy hablamos de ello un poco más en profundidad.

Fondo y forma

Fondo y forma en el análisis de textos

Al analizar un texto literario, lo descomponemos en muchas partes, como si fuera una bicicleta, por ejemplo. Sacamos las ruedas, las cadenas, el sillín, el cuadro, el manillar, los frenos, los radios, la campanita, etc. Al descomponer un texto literario para analizar fondo y forma, dividimos provisionalmente el texto en esos dos grandes rubros. Fondo y forma nos llevarán a subdivisiones más específicas: tema predominante, argumento, estructura del relato, personajes, tiempo y espacio en el que se desarrolla la acción, idea central sobre la que bascula el argumento, etc.

Todos esos aspectos forman una unidad indivisible. Si leemos una novela no distinguimos unos elementos de otros, la vivimos como una realidad única, aunque podamos asignarle género, tema predominante, estilo, etc. Sin embargo, si queremos analizarla o debatirla o compartirla con otros… nuestra forma racional de ver el mundo, nos hará tender a aislar unos elementos de otros. No podemos desligar forma y fondo como si fueran aspectos heterogéneos de una realidad distinta, de la misma forma que la rueda y la cadena, así como el plano del trayecto, son indispensables para la bicicleta y el viaje, así que no podrían entenderse de manera aislada.

No obstante, circunstancialmente sí que podemos diferenciar en un primer momento fondo y forma de una narración. El fondo nos dirá de qué va la narración y la forma nos informará de cómo se ha escrito esa narración, dicho de manera simple. El contenido de una obra de ficción está asociado al tema que se trate: por ejemplo, un relato de una pasión entre un hombre y una mujer, y cómo esa pasión les lleva a autodestruirse mutuamente. Pero habrá mucho más que una sinopsis tan breve como la anterior. Se entrecruzarán sentimientos, pensamientos, formas de ver el mundo o de ver la vida, formas de entender una relación afectiva, formas de vivir una pasión , a veces desenfrenada, a veces contenida, maneras de elaborar una estrategia de subsistencia vital y todo lo que conlleva. Tendremos que llenar el depósito de energía para hablar de todo. Verbigracia, el depósito está representado por las piernas del ciclista.

Y luego, dentro de este análisis primigenio de fondo y forma, habrá que ver cómo se ha construido el texto sobre la base de todos esos elementos de fondo. Cómo se ha estructurado la narración, qué tiempos se han ofrecido al lector para enmarcar la acción, cómo esa acción se sostiene con personajes y diálogos entre ellos, cómo expresa el escritor la gama de sentimientos o percepciones de los personajes. ¿Utiliza el autor muchos o pocos adjetivos, abusa de los adverbios, usa frases ampulosas o sencillas, elabora juicios o valoraciones de sus personajes o los deja más libres para actuar, etc., etc.?

Como vemos, todo conforma el mismo texto, pero estamos analizando la bicicleta en sus componentes esenciales: el trayecto, el camino, la energía empleada, la intención de llegar a un lugar (el fondo o el contenido) y los materiales que usa el ciclista (las ruedas, las cadenas, los frenos… o dicho en teoría, el continente), los cuales nos indicarán la fuerza de los engranajes, la forma de pedalear, el estilo al moverse pedaleando que le va a llevar de un sitio a otro, etc.

Al final de todo este recorrido teórico, hemos de convenir que fondo y forma representan dos aspectos complementarios, y que uno sin otro no tienen sentido. Es como querer usar una bicicleta sin aire en las ruedas. No nos llevará a ninguna parte. De la misma manera que si el problema consiste en que no sabemos dónde ir. Nunca empezaremos a pedalear si no conocemos nuestro destino de llegada.

Bien, amigos, si les ha gustado el artículo sobre fondo y forma en literatura, no dejen de comentarlo más abajo o de compartirlo en sus redes sociales. De todas formas, si han llegado hasta aquí, ya es mucho. Así que… muchas gracias.

Imagen recortada de Bilobicles Bag… en Flickr

8 Comments

  1. Gastón Pereira 27 enero, 2016 Reply
    • Jose Pimat 28 enero, 2016 Reply
  2. Lorena 14 abril, 2016 Reply
  3. DAVID GONZALES CHAVARRIA 11 junio, 2016 Reply
  4. Tomás Juárez Beltrán 5 septiembre, 2016 Reply
    • Jose Pimat 6 septiembre, 2016 Reply
  5. JADE 23 febrero, 2017 Reply

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