Escritoras relevantes del siglo XIX

Este artículo es la continuación del llamado “Escritoras famosas en la historia”. Seguimos atentamente las huellas pioneras que han dejado las mujeres escritoras a lo largo y ancho de la historia de la literatura. Y antes de adentrarnos en los tiempos actuales, será menester considerar la senda que condujo a ellos, y que pasa inexcusablemente por el siglo de oro de la novelística, el XIX.

Si Jane Austen, una indiscutible clásica de la literatura inglesa de finales del XVIII y principios del XIX cerraba el anterior artículo sobre famosas escritoras, en este debemos casi por obligación abrirlo con otra de la larga lista de escritoras inglesas, Mary Shelley. De todos modos, hay que tener en cuenta que un censo solo de Francia de finales de ese siglo, arrojaba las siguientes cifras: 1200 novelistas escritoras y 300 poetisas, de forma que cualquier selección que se haga es forzosamente muy limitada.

Escritoras: Rosalía de Castro

Grandes escritoras del siglo XIX

Mary Shelley (1797-1851)

Mary Shelley ha pasado a la historia por el fabuloso personaje que desarrolla en la novela “Frankenstein o el moderno Prometeo” (1818), en la tradición gótica, aunque muchos autores la consideran como la primera novela de ciencia ficción, la que inaugura el subgénero. Para situar a la escritora en su contexto, hay que decir que su padre fue William Gowdin, un filósofo político importante en su momento, y que su madre fue nada menos que Mary Wollstonecraft, que actualmente es considerada como la mayor exponente del protofeminismo del siglo XVIII. Murió al dar a luz a Mary Shelley. Así pues, con ese caldo de cultivo detrás, no es de extrañar que incluyamos a Mary Shelley como una de las escritoras más influyentes del naciente siglo. También fue ensayista, dramaturga, filósofa, autora de relatos y biógrafa.

George Sand (1804-1876)

Nacida como Aurore Lupin, quizás es de las escritoras francesas más prolíficas. Tiene en su haber novelas, cuentos, obras de teatro, correspondencia, críticas literarias y políticas, etc. Tal vez es más conocida popularmente por oponerse a los códigos sociales de la burguesía noble de la época, que eran enormemente restrictivos y severos, pero muy importantes para todo el mundo. Aurore se divorció muy pronto de su esposo y marchó a París con dos hijos pequeños, donde se instaló definitivamente. Para moverse por cualquier círculo con comodidad usaba prendas masculinas, fumaba puros, etc. Y usó el pseudónimo de George Sand. También es muy conocida por haber mantenido una relación romántica con Alfred Musset, a raíz de la cual escribió “Elle et lui”. Escribió una autobiografía, Historia de mi vida, publicada en 1855.

Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873)

Es una de las más grandes escritoras y poetas que ha dado la literatura hispanoamericana. Nacida en la entonces colonia de Cuba, abrazó el movimiento romántico y después el modernista en poesía. En 1840 se publica Sab, la primera novela antiesclavista de la historia, anterior incluso a La cabaña del tío Tom. Después se convierte en la mujer más conocida después de la reina Isabel II, gracias a un certamen poético. Años después presentó su candidatura a un sillón de la Real Academia Española de la Lengua, pero demás está decir que no lo consiguió (Carmen Conde fue la primera mujer en acceder en 1979). Además de su exquisita poesía, estrenó varias obras teatrales de carácter romántico. Para terminar, hay que decir que tuvo una vida verdaderamente romántica, con amores apasionados e incluso un marido muerto a raíz de un duelo porque alguien lanzó un gato en el estreno de una de sus obras teatrales.

La saga de las Brontë (Charlotte, 1816-1855), Emily (1818-1848) y Anne (1820-1849)

Las tres son indiscutibles clásicos de la literatura inglesa. Las escritoras pertenecían a una familia de 6 hermanos, que contrajeron todos la tuberculosis en el internado de un lúgubre colegio que después describiría Charlotte en su novela Jane Eyre, que le dio fama inmediata. Las dos hermanas mayores murieron en 1825, pero los otros cuatro hermanos, incluido un varón, Branwell, lo hicieron alrededor de 1850, aún jóvenes. Las tres escritoras decidieron inventarse unos mundos ficticios, sobre los que escribían y disertaban. Decidieron publicar un volumen de poesías, del que se vendieron muy pocos ejemplares. Según los expertos, Emily es la que tenía más talento para el arte poético, mientras que Charlotte lo tenía para la novelística.

Emily también escribió la famosa novela Cumbres borrascosas, de la que se hicieron versiones cinematográficas importantes, sobre todo las de William Wyler y Luis Buñuel. Por su lado, la hermana menor, Anne, fue la menos afortunada, ya que su novela Agnes Grey pasó desapercibida, y su segunda novela, La inquilina de Wildfell Hall, fue incluso repudiada por su propia hermana Charlotte. Eso ocurrió por estar inspirada en el alcoholismo y vida licenciosa de su hermano varón, con una descripción tan realista y vigorosa que Charlotte la llegó a tildar de literatura poco “apropiada” para ser escrita por una mujer, debido a la crudeza del tema y a la forma como estaba tratado. Sin embargo, actualmente Anne está siendo rehabilitada por ser considerada una prosa muy audaz para su tiempo.

George Eliot (1819-1880)

Otra de las escritoras con pseudónimo (hay que recordar también a Fernán Caballero en España, o sea, Cecilia Böhl de Faber). George Eliot pasará a la historia por su sensibilidad para tratar literariamente a gentes sencillas. Fue educada con rigor luterano, pero sus lecturas racionalistas la llevaron a desmarcarse considerablemente de la dogmática cristiana. Tradujo la obra del teólogo alemán David Strauss, Vida de Jesús, que llevaba a considerar a los evangelios como relatos míticos.

Sus obras más famosas serían las novelas Adam Bade y El molino junto al Floss. Hay que añadir, por último, que George Eliot (Mary Ann Evans en realidad) fue de las escritoras del siglo XIX más reacias a dar a conocer su identidad, porque bajo ningún concepto quería que la identificaran con autoras de novelas sentimentales… como la propia Charlotte Brontë, que sí publicó con su nombre auténtico.

Rosalía de Castro (1837-1885)

Fue una poetisa y ensayista que ayudó al renacimiento de las letras gallegas, aunque escribió tanto en castellano como en gallego. Cantares gallegos o Follas novas (Hojas nuevas) son sus obras más representativas. Los más firmes defensores de Rosalía de Castro como una de las más grandes escritoras del siglo XIX fueron los componentes de la generación del 98, que la dieron a conocer en toda España e Hispanoamérica. Actualmente es considerada, junto a Bécquer, como la gran precursora de la moderna poesía española. Como curiosidad, llegó a figurar en los billetes de 500 pesetas, con curso legal hasta la introducción del euro. La foto de la portada pertenece a su figura.

Emilia Pardo Bazán (1851-1921)

Cerramos el artículo con una de las escritoras más prolíficas que ha tenido nunca España. Es la que más se acercó al realismo e incluso al naturalismo de un Emile Zola. Fue conferenciante e introductora en España de las tesis naturalistas. Además de novelista, fue ensayista, crítica literaria, dramaturga, traductora y poeta. Rivalizó con los escritores de su época, que la veían como una amenaza, debido a su inteligencia y capacidad… lo que la llevó a decir y escribir en determinado momento: “si en mi tarjeta pusiera Emilio, en lugar de Emilia, qué distinta habría sido mi vida…”. Sus obras completas están en proceso de edición desde hace unos años. Su obra más importante seguramente sea la novela Los pazos de Ulloa (1886).

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