Escribir bien o sólo escribir

Es un buen dilema el de escribir bien, o tan solo escribir porque sí. Habrá personas que se conformen con escribir medio bien, y otras pondrán el acento en escribir a secas. ¿Qué tal si lo dejamos en un término medio?… como aconsejaba el maestro de filósofos Aristóteles continuamente.

La primera pregunta evidente al abordar el tema sería: ¿tenemos algo que decir? Y la segunda: ¿sabemos cómo decirlo? A esas dos interrogantes procuraremos contestar a lo largo y ancho de este blog con diversos artículos que prestarán importancia sucesivamente a lo concreto y lo abstracto, lo diverso y lo uniforme, lo imaginario y lo fantasioso… a partir de las palabras y solo a través de las palabras.

Mucha gente está interesada en escribir, no sabemos si para ocupar el tiempo en una actividad agradable, o bien porque esa es su profesión, o sencillamente para llevar un diario. Sea como sea, el “cómo escribir bien” puede tener algún sentido por sí mismo, porque si además de escribir lo hacemos correctamente, seguramente estaremos más satisfechos de nosotros mismos, como primera y sólida gratificación.

Escribir bien

De alguna manera, como dicen los pensadores más eminentes, los microcosmos están misteriosamente contenidos en el macrocosmos general, y viceversa. Los misterios de la vida y de la inteligencia ya están en los primeros códigos escritos. Quien lee habitualmente, es difícil que escriba mal, o que no escriba de forma correcta. Es un presupuesto general, sobre el que haremos mención a menudo. Leer es lo más beneficioso para tratar de escribir bien.

Si leemos mucho, con variedad de temáticas y géneros, lo más probable es que se incorpore a nuestro acervo total no solo léxico y sintaxis —lo cual de por sí ya sería importante— sino también formas de vida, pensamientos, diálogos mágicos, concepciones del mundo, cosmogonías diversas, hasta hacer del escribir casi una necesidad por mímesis.

La importancia de escribir bien

¿Cómo escribes tú, en particular? ¿Para qué escribes? ¿Das importancia a escribir bien? Sin embargo… más allá de eso, ¿qué se necesita para escribir correctamente?, ¿qué clase de herramientas? ¿Es preciso dominar esas herramientas?

Espero que lo descubras por ti mismo si eres un asiduo de este blog, porque uno de los consejos fundamentales que podría darte de entrada es la práctica continua. Es algo que no sirve sólo para el aprendizaje de lenguas extranjeras, en realidad sirve para todo. Sólo los que se esfuerzan en una práctica cotidiana pueden alcanzar sus metas, lo dice la lógica y lo dice la vida. Basta con ocupar un tiempo diario, sea mayor o menor, pero hacer de ello una rutina que nos hará ir perfeccionando nuestra escritura, hasta darnos cuenta, en un tiempo prudente, que dominamos mucho mejor nuestras herramientas básicas.

Si aquello en lo que queremos progresar, sea lo que sea, insisto, no lo ponemos en práctica continuamente, de poco nos va a servir a la larga. Lo olvidaremos, lo postergaremos en un rincón ignoto de la memoria, y ahí se quedará, sin oficio ni beneficio, para siempre oculto.

Así pues, si quieres progresar y por fin escribir bien (o simplemente, sólo escribir), sigue mis artículos, coméntalos,  argumenta respecto a sus presupuestos, a sus ideas y, por último, compártelos en las redes sociales si quieres que otros se beneficien del mismo progreso que tú.

Mis artículos se basarán en la redacción correcta, en la sintaxis y la gramática en general, pero también en la semántica, la estilística, la narrativa, en las técnicas narrativas —en las clásicas y las modernas—, en cómo las palabras se funden en frases y párrafos para conseguir la maravilla del poder de la palabra, ese mundo en el que el pensamiento y el lenguaje se funden en un solo cuerpo para dar forma al estilo, al relato y al discurso del escritor, es decir, el del artista de la palabra.

Escribir bien significa no solo redactar bien, sino también adentrarse en el mundo de sentimientos, sensaciones, percepciones, emociones… que puedan emanar de la palabra para llegar a la mente. El discurso siempre está en el texto, solo hay que encontrarlo. Todo autor comienza por crear pequeños relatos, pequeños poemas… hasta darse cuenta que su necesidad de expresión va más allá de pergeñar esos textos primerizos para ahondar en el conocimiento de sí mismo y de los demás.

Escribir es autodescubrirse, introducirse en la maraña de nuestros propios pensamientos, que se estructuran espontáneamente al ser escritos, se ordenan y se reordenan de forma continua, y nos emociona el solo hecho de encontrar una brizna de creación en nuestros escritos, a medida que progresan en el apartado de escribir bien para adentrarse en el campo de la necesidad expresiva, consustancial al ser humano desde que es ser humano, es decir, desde la noche de los tiempos.

Al mismo tiempo, nuestro mundo afectivo se regula simplemente si ponemos nuestros sentimientos o anhelos por escrito. Es algo natural. Así como el niño descubre el mundo y a los demás a través del movimiento y del juego, el adulto lo hace a través de la palabra, a través del diálogo, por medio de la expresión… y en último termino a través de la expresión escrita, por medio de la creatividad y el acceso a otros de nuestras creaciones particulares.

Si consideras interesante el artículo coméntalo más abajo o compártelo en tus redes sociales favoritas.

Y no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy… ¡Escribe ya!

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