Entrevistas Alicia Domínguez | Escritores

Queridos lectores y usuarios de este sitio web, para celebrar la entrada número cien hoy tenemos con nosotros a una escritora de fuste, no puedo decirlo de otra manera. Alicia Domínguez es gaditana —y orgullosa de serlo— y publicó hace unos meses su opera prima, Viaje al centro de mis mujeres, una novela muy trabajada, desde todos los puntos de vista, en donde la autora ha volcado seguramente buena parte de su experiencia vital. La primera pregunta es obligada, como casi siempre en estos casos:

JP: ¿Cómo llega Alicia a la escritura? ¿Cuál es la fuerza que la impulsa a escribir?

AD: Llego por necesidad. Necesidad de contar historias, de expresar sentimientos; en cierta forma, para mí la escritura tiene un claro efecto terapéutico. Yo necesito escribir porque una sola vida me sabe a poco: vivir otras vidas es para mí una necesidad. Una sola me parece muy mezquino…

JP: Sí, ciertamente, una sola vida sabe a muy poco. Bien, dime, Alicia, ¿qué tal tu relación con las editoriales?

AD: Publiqué mi primer libro, un ensayo histórico sobre la represión franquista, con la Editorial Quorum de Cádiz en el año 2005. Por diversas circunstancias, no necesariamente achacables a la editorial, no nos empleamos a fondo en la promoción de la obra. Si bien es cierto que por su temática y el público concreto al que iba dirigido, la misma casi se vendía sola. Cuando terminé mi primera novela, sabedora de las servidumbres que tiene publicar con una editorial clásica, no me planteé recurrir a ellas. Leí sobre la autopublicación y no me pareció la idea nada descabellada. Tú lo autoeditas y tú lo promocionas, o como dicen en mi pueblo, tú te lo guisas y tú te lo comes. Corres el riesgo tú sola, pero, a su vez, también disfrutas de los beneficios que trae la aventura, que si sabes hacerlo bien, son muchos.

Entrevistas Alicia Domínguez

JP: Háblanos ahora de tu blog, ¿lo cuidas?, ¿qué relación tienes con él? Espero que no sea de amor/odio.

AD: Sí lo cuido. Procuro publicar alguna entrada: bien sea poemas propios, relatos cortos, reflexiones, referencias a artículos publicados en otros blogs… con carácter semanal, aunque debo confesar que en las últimas semanas, inmersa como estoy en la promoción de mi primera novela, no lo cuido como debiera. Para mí el blog es un canal muy directo para comunicarme con mis lectores y lectoras. En absoluto tengo con él una relación de amor/odio. Es cierto que conlleva una gran servidumbre, pero también te posibilita tener un escaparate abierto al público que, de otro modo, no tendrías.

JP: Aparte de la novela, tienes otras obras relacionadas básicamente con tus estudios de Historia. ¿Qué me dices de ellas?

AD: El verano que trajo un largo invierno fue una aventura muy gratificante, aunque muy dura por la temática que abordaba: la represión del primer franquismo. Ese libro es el resultado de más de siete años de investigación en distintos archivos de España y cientos de horas de entrevista con los afectados y sus familiares. Las historias que me encontré fueron tremebundas, los miles de documentos hallados, que demostraron la brutal represión cometida por los sublevados, clamaban justicia y reparación. Y en un país como el nuestro, lamentablemente, solo pronunciar la palabra memoria histórica levanta ampollas. Por ello, para mí fue un deber moral poner negro sobre blanco sobre lo que pasó. Muchos años después de su publicación, los descendientes de esos vencidos aún me siguen llamando para agradecerme que sacara a la luz lo que ocurrió.

JP: Bien, centrémonos en tu novela. ¿Cómo surge la idea de escribirla?, ¿cuál es el motor secreto que hace navegar al barco por los procelosos mares de la narrativa?

AD: Yo escribo desde siempre; relatos cortos, poemas, artículos periodísticos, pero no era muy dada a dar a leer lo que escribía. No sé si por pudor, por puro perfeccionismo, por falta de autoestima… Y hace aproximadamente dos años, una serie de circunstancias que no vienen al caso contar, mis protagonistas comenzaron a danzar por mi cabeza. Una frase de Jung me puso en el camino de escribir una novela: ‘Nada tiene una influencia psicológica más poderosa sobre el entorno y especialmente sobre los hijos, que la vida no vivida de los padres. Solamente lo que somos en realidad tiene el poder de curar’.

JP: Considero que Viaje al centro de mis mujeres es un libro muy bien escrito, cada palabra está en su lugar justo y quiere decir lo que la autora quiere que exprese. ¿Cómo llegaste a ese dominio verbal y léxico?, ¿se nace con ello o es producto de un trabajo paciente y oculto?

AD: Yo adoro el lenguaje. Las palabras son algo mágico. El lenguaje es parte de lo que nos hace humanos. Ninguna otra especie lo posee: es nuestro don. Pero hay que ejercitarlo, hay que leer mucho, me sorprende que alguna gente que escribe confiese que no lee; escribir mucho y corregir mucho. Esto último, sobre todo. Yo soy tremendamente perfeccionista y autoexigente. Considero una falta de respeto ofrecer al lector un producto de mala calidad. Le estamos pidiendo que gaste su tiempo y su dinero en tu obra, así que creo que debemos ofrecerle lo mejor que seamos capaces de crear. Y para ello, debes invertir tiempo en la materia prima con la que trabajas: las palabras.

JP: Pasemos a los personajes, si te parece bien. Lola es el eje central de la historia. ¿Es un alter ego de la autora? Sería lo normal en el caso de una opera prima, pero debes confirmarlo o desmentirlo (y si no, debes callar para siempre, ya sabes).

AD: Dicen que cuando a Flaubert le preguntaron quién era Madame Bovary, contestó: ‘Madame Bovary soy yo’. Pues eso… Lola no soy yo, pero sí que tiene mucho de mí, qué duda cabe. No es mi historia personal, pero algunas de sus reflexiones, de sus recuerdos, son míos. No voy a decir que es una característica común a todos los escritores, porque no conozco a todos los escritores, pero yo creo que todo el que escribe pone en sus personajes algo de sí mismo. Es inevitable. No escribimos desde la nada. Creamos a nuestros personajes desde nuestra experiencia vivida, oída, leída…

JP: La novela, al leerla, procura una especie de melancolía de fondo, como si fuera el contrabajo de una orquesta de jazz. ¿Ese es el tono que quisiste mantener al escribirla?

AD: Me encanta esa comparación, aunque no estoy del todo de acuerdo contigo. Es cierto que la novela ahonda en los sentimientos, las emociones, los recuerdos, no siempre gratos, y eso puede ser considerado melancólico, pero no es el tono general. Esta novela también rezuma optimismo, pasión, goce —sensual, olfativo, gustativo, visual—, con un fondo de nostalgia, eso sí. Para mí la melancolía es un estado un tanto depresivo. En cambio la nostalgia es más introspectivo. Cuestión de matices.

JP: Una novela llena de nostalgia, pues. Dinos, Alicia, como escritora, ¿tienes alguna fórmula secreta que puedan conocer nuestros lectores? ¿Qué técnicas utilizas para llegar al lector? Es más, amplío la pregunta, ¿piensas en el lector al escribir? Tómate tu tiempo, sé que son varias preguntas en una.

AD: La fórmula secreta, conocida mundialmente por todos aquellos que se esfuerzan por escribir bien, no es otra que la de trabajar, trabajar y trabajar. Vomitar palabras y limpiar luego. Vaciarte de todo lo que tienes dentro y luego cortar. Yo creo que una obra es tan buena por lo que dice como por lo que no dice. Yo me pongo en el pellejo del lector y me pregunto: ¿si yo estuviera leyendo esto qué me gustaría que me estuvieran transmitiendo? Yo lo tengo claro: autenticidad, simplicidad, precisión y emociones. Queramos admitirlo o no, nos movemos en un mundo de emociones. Estas son las que nos mueven a actuar. Yo me siento muy cómoda buceando en las superficies abisales de la emoción. Creo que es ahí donde somos realmente auténticos.

JP: Una pregunta casi tabú para los escritores: ¿cómo llevas las críticas?

AD: Las buenas críticas, bien. No te voy a decir que en el momento de leerlas haga cabriolas, pero cuando la Leo que llevo dentro se serena, agradezco esa opinión. Siempre podemos mejorar. Cuando terminé mi primera novela, le pedí a los lectores beta que fueran despiadados conmigo, porque por muchas cosas negativas que me dijesen, su opinión seguro que iba a ser mucho menos feroz que la de cualquier otro que no me conociera. También es cierto que hay críticas sin fundamento. Un tema puede gustarte o no, pero eso no invalida la calidad de la obra. A mí por ejemplo, no me gusta la ciencia ficción, pero no dejo de reconocer que Ubik, 1984 o Dune son grandísimas novelas de ciencia ficción. Mucha gente, sobre todo en Amazon, reseña y valora las obras desde una perspectiva puramente subjetiva: me gusta o no. Eso no es una crítica, pero, sin embargo, esa crítica puede condenar la obra a los últimos puestos del ranking. Y ya sabemos, en Amazon, el ranking lo es todo.

JP: Bien, pasemos a otro tema. Según tengo entendido, estás preparando ya la estructura general de una segunda novela. ¿Encontraremos novedades, puedes adelantarnos algo?

AD: Pues sí. Hay novedades. Viaje al centro de mis mujeres tiene una estructura lineal y se desarrolla en tiempo presente,  aunque recurriendo a la memoria en muchas ocasiones. Sin embargo, mi segunda novela va a ser mucho más polifónica; son tres historias paralelas que van confluyendo en el tiempo y el espacio. Es una estructura más complicada y, precisamente por ello, supone un reto más importante para mí.

JP: Desde luego es un plan muy ambicioso, pero estoy seguro de que saldrás adelante con él. Relacionada con la pregunta anterior, ¿deseas subir un escalón al escribirla (o varios, si cabe)? ¿Crees que puedes evolucionar como narradora, o crees que has llegado a tu techo?

AD:  Deseo subir muchos escalones. Todos los que haga falta para llegar a lo máximo que pueda con mis capacidades. Yo he llegado a la literatura un poco tarde, pero he llegado para quedarme, y eso solo puedo conseguirlo convirtiéndome en una buena escritora.

JP: Puedes decirnos, Alicia, con toda sinceridad, ¿cuál es tu mayor virtud como escritora y cuál tu mayor defecto?

AD: Mi mayor virtud es que escribo con el corazón y mi mayor defecto es que escribo con el corazón. Hay que pulir un poquito esto. En ello estoy.

JP: Curiosa respuesta, no cabe duda. Bien, estamos finalizando esta entrevista. ¿Deseas añadir algo, Alicia, que se nos haya quedado en el tintero?

AD: Solo animar a la gente que tiene la vocación de escribir a que lo haga, a que arriesgue, a que pierda el pudor. Bueno, no todo, que hay cada cosa por ahí… Hoy en día hay muchas formas de mostrar al mundo lo que haces: a través de los blogs, de Facebook, de Twitter… Es cierto que hay mucha oferta, pero lo bueno siempre se distinguirá de lo mediocre. Siempre. Y a las editoriales, a que den oportunidad a los desconocidos de ser conocidos. Hay mucha gente que escribe muy bien, a pesar de lo cual, son rechazados por las editoriales por no ser comerciales. En cambio, cualquier famosillo publica un libro en este país y tiene toda la artillería publicitaria de las grandes editoriales. Es injusto. 

JP: Con esa injusticia de fondo respecto a las grandes editoriales y sus famosetes nos quedamos. Ha sido un placer enorme haber mantenido este diálogo con una escritora que dará que hablar, hacedme caso. Ya ha dejado clara su tendencia al perfeccionismo, que seguirá teniendo y practicando, no me cabe duda alguna.


 

Podéis encontrar a Alicia Domínguez en las siguientes direcciones:

Blog: alicia-dominguez.com

Email: aliciadominguez.com@gmail.com

Facebook, Twitter, Instagram: lawolemba

Si queréis adquirir su libro, Viaje al centro de mis mujeres, podéis hacerlo en:

Blog de la autora: aquí

Amazon: aquí

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