Cuento y novela

Cuento y novela son los dos géneros narrativos por excelencia, que arrancan con el mundo moderno, a partir del Renacimiento. En el artículo sobre textos narrativos ya dimos una idea general sobre ambos. Hay otras entradas que tratan sobre la novela y sus características, por ejemplo este. Hoy, sin embargo, quiero centrarme sobre el cuento, diferenciando —cuando haya que hacerlo— las peculiaridades que separan a cuento y novela entre sí.

Cuento y novela

Cuento y novela: definiciones

Cuento: narración breve, de carácter oral o escrito, con pocos personajes, un solo ambiente y que gira en torno a una historia muy concreta.

Novela: narración extensa, de carácter escrito, con muchos personajes, varios ambientes y con diversas historias secundarias.

Cuento y novela: diferencias

De acuerdo a las definiciones anteriores sobre cuento y novela, todo parece estar muy claro, y más si hemos leído muchos libros de ambos géneros narrativos. Sin embargo, pensemos por un momento en un cuento largo y en una novela corta. ¿Dónde encontraríamos las diferencias? ¿Las encontraríamos? Bueno, ciertamente el de la extensión es un problema bastante relativo. Incluso hay teóricos que no diferencian entre cuento y relato corto. Lo mejor será dejar que los propios autores defiendan su propia obra con sus propias concepciones.

Sin entrar en cuestión de matices, nos atendremos a las extensiones normales de un cuento (hay quien habla de una extensión óptima de 7.500 palabras) o de una novela (normalmente a partir de 100 páginas, y con preferencia a partir de 200 de una edición habitual). Lo primero que observamos, y no es un detalle menor, es que el cuento gira sobre una idea, sobre un argumento muy acotado, con el máximo de concisión y economía expresiva, lógicamente derivada de la extensión. Julio Cortázar dijo en una ocasión que un cuento sería como una fotografía en tanto una novela representaría la película completa. No está mal el ejemplo, puesto que si consideramos relatos muy cortos, como los que el propio Cortázar elaboraba, a veces de una sola página (o menos), la imagen del fotograma frente a un filme entero es bastante apropiada. Pero claro está que en el caso de un cuento de varias decenas de páginas, la imagen más adecuada sería la de una secuencia, es decir la de una pequeña historia dentro de la historia general que nos narra un filme.

Así pues, cuento y novela serían las dos caras de historias mínimas, concisas… frente a historias complejas y más desarrolladas, sin que ello nos lleve necesariamente a una valoración de superioridad o inferioridad literarias. Simplemente son géneros distintos como lo serían un corto cinematográfico frente a un largometraje. Como tales, requieren tratamientos literarios distintos, y también técnicas de construcción y ensamblaje a veces opuestas.

Comencemos por los personajes. En ocasiones, cuento y novela se diferencian simplemente por el número de personajes puestos en liza. Sería imposible sintetizar en unas pocas páginas los más de 300 personajes que aparecen en La Colmena, la celebérrima novela de Camilo José Cela, como no fuera citándolos por su nombre y ocupación principal, ya que aparte de esas referencias habría poco espacio para más en un cuento.

Cuento y novela también se diferencian en otro aspecto tal vez relacionado con el anterior, aunque no necesariamente, y es en la diversidad de ambientes recreados. Sin embargo, en este caso, no nos serviría el ejemplo de La Colmena, puesto que precisamente esa novela se desarrolla en un solo ambiente, el de un café madrileño… pero no es lo normal. La novela suele utilizar varias ambientes (como ocurre en una película, según el ejemplo de Cortázar), en tanto que el cuento suele limitarse a un solo ambiente.

Otra diferencia notable que se da entre cuento y novela tiene que ver con la atmósfera reinante. El escritor de cuentos suele crear una atmósfera única (de terror, de suspense, de humor, etc.), mientras que el autor de novelas puede diversificar esas atmósferas en el conjunto de la narración, dando lugar a lo que se conoce habitualmente como los “tonos” de las voces narrativas: melancólico, optimista, radiante, pesimista, tremebundo, lúgubre, nauseabundo, etc.

Más diferencias entre cuento y novela

Otro aspecto a considerar para marcar bien las diferencias entre cuento y novela podría ser la estructura de ambos géneros narrativos. Mientras en el cuento se conserva la arquitectura tradicional de planteamiento, nudo, clímax y desenlace, en el caso de la novela los autores son más dados a la dispersión, cuando no a la digresión poco pertinente. De hecho, pueden articular varias historias secundarias con distintos personajes y anclajes más o menos ligeros con los personajes y el cuerpo de la historia principal, en tanto que en el cuento esa libertad está más restringida, e incluso se la considera excesiva. De hecho, yo pienso que una novela debe ser tan milimétrica y cuidada como un cuento, aunque en la mayor parte de casos no sea así.

Por último, podemos mencionar también el efecto de lectura inmediata como una diferencia básica entre cuento y novela. Mientras que para el cuento, el lector necesita (como también ocurre en poesía) leerlo de una vez y por completo —casi como una necesidad psicológica—, en el caso de la novela se puede diferir esa lectura, a veces por razones de tiempo (sobre todo si la novela es muy extensa), o bien por motivos de costumbre o comodidad. Hay lectores que dedican un pequeño tiempo diario a la lectura, y muchos lo hacen siguiendo el esquema básico de leer por capítulos o escenas.

Como conclusión, cabe citar las palabras de Edgar Allan Poe, uno de los primeros en teorizar sobre la extensión de las narraciones,  palabras que tienen más de siglo y medio de antigüedad y que sin embargo parecen escritas hoy en día:

«Tenemos necesidad de una literatura corta, concentrada, penetrante, concisa, y contraria a una literatura extensa, verbosa, pormenorizada… Es una señal de los tiempos… La indicación de una época en la cual el hombre es forzado a escoger lo corto, lo condensado, lo resumido, en lugar de lo voluminoso.»

(Fuente: Wikipedia)

Foto de Noa Velasco, en Flickr

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9 Comments

  1. Numa Maldonado 29 Junio, 2015 Reply
    • Jose Pimat 29 Junio, 2015 Reply
  2. matias barreto 24 Noviembre, 2015 Reply
  3. carmen figueroa 7 Julio, 2016 Reply
  4. Adelina Díaz Roldán 5 Agosto, 2016 Reply
  5. Miriam 28 Marzo, 2017 Reply

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