Crear personajes: el secreto de las novelas

En un microrrelato, en un relato corto e incluso en un cuento, los personajes no son el factor principal; en cambio sí son fundamentales en una novela. Una novela sin personajes relevantes es como un jardín sin flores: puede ser, pero pierde mucho de su atractivo. Para crear personajes interesantes se pueden dar muchos consejos, centenares de ellos. Sin embargo, no es el propósito de este artículo, que se limitará a destacar algunos puntos que puedan ayudar en la caracterización de los mismos.

Ya en otro artículo previo, Personajes principales y creatividad, hablé de la conveniencia de disponer de amplias fichas, físicas o digitales, para tener bajo control y a la vista a cada uno de nuestros personajes. Hoy me centraré más bien en los puntos prioritarios que debemos tener en cuenta para crear personajes sólidos e incontestables.

Crear personajes

Para escribir de forma precisa sobre los personajes debemos visualizarlos previamente muy bien, antes de que entren en acción. A las fichas necesarias deberemos añadir nuestra “vivencia” de ellos e incluso nuestra “convivencia” con ellos. Autores hay que dicen que se acuestan y se levantan con sus personajes, para indicar la importancia que les dan a esos entes de ficción que soportan enteramente las tramas de una historia.

Claves básicas para crear personajes

Ahora daré unas orientaciones generales, muy generales, para crear personajes en cualquier tipo de novela y de género. Cada autor, lógicamente, deberá ajustar a su estructura narrativa la caracterización concreta de cada personaje.

  • 1. Cada personaje es único.

No crearemos nunca personajes parecidos o copias unos de otros. Cada uno, sea principal o secundario, debe responder a una construcción precisa y deliberada. Si no sabemos hacerlos únicos e irrepetibles la historia perderá fuerza y, en casos extremos, se quedará en nada, se diluirá como un azucarillo en agua caliente. Atención, pues, los personajes son la base de la narrativa, hay que cuidarlos muy bien.

  • 2. Los personajes deben ser humanos.

¿Qué quiere decir eso? Aparentemente, todos los personajes tienen algo de humano, de lo contrario no serían personajes. ¡Sí y no! Lo que quiero decir es que no podemos convertir a nuestro personaje concreto en un ente de pura ficción que no sería reconocible por un lector habitual. Y esto suele pasar, sobre todo entre principiantes, escritores noveles o poco expertos. Para crear personajes humanos debemos fijarnos en sus cualidades morales o psicológicas, sea en forma de grandes virtudes o de todo lo contrario, de defectos graves. Por supuesto que entre ambos extremos hay toda una polifonía de voces y matices.

  • 3. Los personajes tienen que ser coherentes.

Para crear personajes coherentes, lo mejor es partir de sus fichas. Yo las tendría siempre a la vista, no solo para no convertir ojos verdes en azules (algo obvio), sino también para que su comportamiento resulte creíble desde cualquier punto de vista. Hay que tener presente que el lector se va identificando con ciertos rasgos típicos de cada personaje. Si en un momento dado se siente defraudado, a causa de la inexperiencia del escritor, será muy difícil que vuelva a confiar en un texto salido de su pluma.

  • 4. Deben tener algo de imprevisibles.

Naturalmente que los personajes sean coherentes no implica que sus acciones, su comportamiento, sus interacciones (a través de los diálogos), etc., sean monótonas, cotidianas, aburridas. Para crear personajes interesantes para el lector tienes que dejar que cometan “alguna locura” de vez en cuando, o dibujarlos de tal forma que el lector empatice con ellos precisamente porque no puedan prever qué es lo que harán a continuación.

  • 5. No pueden ser perfectos.

Ya lo insinué antes, pero es necesario insistir. No podemos crear personajes “perfectos”, primero porque no se corresponde con la realidad y segundo porque el héroe inmaculado ya pasó a la historia. Durante el siglo pasado comenzaron a abundar los antihéroes, que se prolongan en el actual siglo, aunque tampoco se trata de mitificar al personaje que quiere representar todo lo contrario de lo que simbolizaba el héroe o la heroína clásicos: la pureza en todo su esplendor.

  • 6. Tienen que tener un punto de enigmáticos.

Tiene que ser así porque uno de los fundamentos del placer de la lectura es el de ir desvelando misterios poco a poco; para ello no es necesario que la novela sea necesariamente una novela de género (misterio, policíaca, género negro, thriller, etc…). Una novela normal y corriente, con una trama dramática general, tiene que tener la suficiente dosis de intriga para que el lector se sienta plenamente satisfecho, y una de las técnicas para crear personajes misteriosos es no crearlos de una pieza desde el comienzo. Hay que saber dosificar la información dada al lector progresivamente, ir desvelando poco a poco los secretos o puntos oscuros, en su caso, de nuestros personajes: así lo han hecho siempre los grandes maestros de la narrativa.


Bien, así podríamos seguir indefinidamente, pero con que te atengas a los criterios anteriores será más que suficiente para crear personajes atractivos, al menos en teoría. Habrá que tener en cuenta también la forma en la que logremos expresar los puntos señalados, algo que ya depende enteramente de eso que siempre se ha dado en llamar el talento, el don, la magia del escritor: cómo utilizar las palabras sabiamente.

Espero que el artículo sobre cómo crear personajes te haya gustado o al menos interesado. Si fuera así siempre puedes dejar un comentario más abajo o compartir el contenido a través de tus redes sociales favoritas. En cualquier caso, muchas gracias.

 

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