Connotación

En un artículo anterior sobre semántica ya distinguíamos los usos denotativo y connotativo de las palabras, según su contexto. Hoy vamos a profundizar en el empleo subjetivo que hacemos en un entorno comunicativo que se base en la connotación lingüística.

La connotación adquiere sentido si advertimos de la polisemia del lenguaje, es decir, en el hecho de que podamos decir y escribir de formas distintas según el uso personal y subjetivo en un momento determinado. Por ejemplo, si quiero tratar a alguien de “perro”, puedo hacerlo según mi visión concreta y valoración general de ese animal. Por ejemplo:

  • Mi vecino es como mi perro, muy fiel.
  • ¡Ese perro de mi vecino no merece la vida!

Son dos casos extremos en que la misma palabra, “perro”, sirve tanto para elogiar (en el primer caso) como para denostar (en el segundo). Es muy posible que el primer comunicante no pudiese emplear nunca la segunda frase, porque el sesgo que aplica al vocablo “perro” es de carácter positivo, y seguramente será incapaz de construir la segunda frase por el cariño implícito que tiene hacia ese animal. En cambio, bien podría construir una variación tal como:

  • ¡Esa hiena de mi vecino no merece la vida!

Connotación

En este caso, como no tiene ningún reparo en tratar a las hienas como animales peligrosos y repelentes, puede elaborar la frase que no pudo hilvanar en el caso anterior.

Por tanto, el uso que hacemos de la connotación depende enteramente de nuestra experiencia vital. Nuestros usos lingüísticos se ven condicionados por nuestra subjetividad, que es totalmente personal, propia.

Así pues, podríamos definir la connotación como el conjunto de valores secundarios o complementarios, positivos o negativos, que utilizamos en el lenguaje como propios e intencionales. Serían los matices afectivos, sociales, emocionales con los que vestimos nuestro uso de la lengua, como algo aprendido o ideado por nosotros mismos para los diversos registros comunicacionales de nuestra vida diaria.

Connotación: un muestrario de ejemplos

La denotación representa lo contrario de la connotación. Cuanto más se acerca el significado de las palabras a las definiciones objetivas dadas en los diccionarios de uso, más denotativo será su empleo. Y viceversa: cuanto más se alejan las palabras o expresiones de sus campos semánticos naturales, más estaremos empleando la connotación subjetiva de la lengua. Veámoslo:

  • La masa siguió el curso del río vs La masa se convirtió en un rebaño de borregos.
  • La bandera era roja vs Aquel rojo era un inmundo comunista.
  • La lluvia son gotas de agua que caen vs Lluvia: tristeza, soledad, desolación.
  • ¡Fuego! —gritó una voz vs El pirómano prendió su alegre fuego.

En cualquiera de los cuatro casos, el uso denotativo (el primero que aparece) se caracteriza porque los objetos semánticos cumplen lo que se espera de ellos: una masa humana sigue el curso de un río, la bandera es de color rojo, la lluvia es agua que cae del cielo, y alguien se da cuenta que un fuego amenazante se ha prendido. Todas las oraciones indicadas son pequeñas descripciones objetivas de lo que está ocurriendo.

Sin embargo, en el caso de la connotación, nos damos cuenta que al menos una palabra ha sido usada con una significación distinta de la habitual: se le ha incorporado un sesgo subjetivo: la masa es asociada a un rebaño de borregos, el rojo de la bandera se convierte en una descalificación de un adversario político, la lluvia es convertida en un sinónimo de soledad y tristeza, o en el caso del fuego, se asocia a un festejo alegre por parte de un pirómano.

Conclusiones sobre la connotación

Como hemos visto, la connotación en el lenguaje nos conduce a territorios alejados de su significación literal, normal, habitual, objetiva… para entrar en significaciones oscuras, subjetivas, propias, de uso social extendido o de creación personal y exclusiva, pero modificando profundamente —en un sentido u otro— su campo semántico objetivo.

Sin embargo, no siempre la utilización de la connotación lingüística es peyorativa o negativa, como parece darse a entender en el artículo. Baste pensar en la poesía, donde se hace un uso extensivo de la connotación, con la utilización intensiva de las figuras literarias, y donde el poeta simplemente intenta embellecer el lenguaje o la expresión, o trata de ser imaginativo y original respecto a los usos habituales del lenguaje corriente.

Por último, es útil indicar que en el uso periodístico, la propia palabra “connotación” es utilizada directamente para expresar el sesgo comunicativo de la información que se está dando. Por ejemplo:

  • La frase del ministro tuvo una connotación peyorativa.
  • La connotación de sus palabras fue machista.
  • Algunos observadores apreciaron una connotación positiva en el comunicado del partido.

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Foto de Paul Barnard, en Flickr.

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