Autopublicación

El término específico de autopublicación puede usarse en otros contextos, pero aquí vamos a referirnos exclusivamente a libros, como es lógico. Y como creo que puede haber alguna confusión entre los diversos términos empleados, no estará de más que definamos y expliquemos, aunque sea brevemente, los diversos conceptos.

Autopublicación

Editar: adaptar un texto para ser publicado.

Es la labor que siempre han hecho las editoriales. Un autor les entrega un texto y lo corrigen, lo maquetan, etc., es decir, lo dejan listo para la impresión final.

Imprimir: dar a la imprenta el texto definitivo para ser convertido en libro físico.

En este punto hay que decir que mucha de la autopublicación que se realiza hoy día es para textos que son convertidos en ebooks, y por tanto no en libros impresos.

Publicar: sacar a la luz un texto para darlo a conocer, distribuirlo y promocionarlo.

Cuando la edición está completa el texto se publica en uno o varios formatos, como pueden ser audiolibros, libros impresos, ebooks, etc.

Coeditar: cuando el autor asume una parte o la totalidad del coste de la edición e impresión.

En este caso, el término alude más a los costes que a la actividad en sí misma, que la sigue haciendo una editorial. Es una opción que se ha utilizado bastante en los últimos años. La editorial se ocupa de la edición y el autor compra los libros por un coste equis a la editorial, y se encarga de darlos a conocer, distribuirlos, promocionarlos, etc… por su propia cuenta. Es decir, los vende el mismo autor.

Autoeditar: obviamente, cuando la edición la lleva a cabo el propio autor.

En este caso, el escritor se convierte en su propio editor. Y, por ende, la distribución y promoción de sus libros también corre por su cuenta. Un ejemplo es mi manual de “Técnicas Narrativas Modernas” (ver en Amazon), del cual yo mismo hice todo el proceso de edición: corrección, maquetación e incluso parte de la ilustración.

Autopublicar: suele hacerlo el autor en las plataformas al efecto.

La autopublicación es diferente a la autoedición. En este caso, hay autores que suben sus libros a esas plataformas denominadas de autopublicación sin siquiera editarlos (a veces sin una simple corrección ortotipográfica), como ocurre en Amazon, Smashwords, Tagus, etc.

Bien, después de estas aclaraciones terminológicas, creo que queda mucho más claro qué significa cada uno de los conceptos utilizados. Veamos ahora algunos puntos adicionales.

Autopublicación: pros y contras

Por supuesto, la autopublicación tiene elementos que juegan a su favor, pero también otros que lo hacen en su contra. A favor estaría, por ejemplo, que si un autor es capaz de autoeditarse, de cumplir todos los requerimientos para una edición aceptable de su libro, el coste que tendrá que asumir para la publicación puede ser cero. Claro está que, en ese caso, no dispone de ningún apoyo editorial por detrás. Puede incluso sacar libros físicos (impresos) y venderlos a través de las plataformas de autopublicación, con la fórmula de “impresión bajo demanda”, por la que un lector pide el libro y se le imprime una sola copia, que se envía a su domicilio por la misma plataforma. Sin embargo, será el propio autor el que tenga que asumir la labor de promoción de su libro, para que sea visible y pueda llegar a potenciales lectores.

En otros casos, si el escritor es incapaz de editar por completo su libro, siempre puede acudir a servicios editoriales al efecto, como el que ofrecemos en nuestra pestaña “Servicios”, para completar a precios asumibles aquellos pasos que no puede dar por sí mismo, como puede ser una corrección ortotipográfica, una correcta maquetación o el diseño de una portada, entre otros.

Para finalizar, diré que la autoedición y la autopublicación comportan un trabajo extra, que tal vez algunos autores no estén dispuestos a dar. Para el escritor que solo desee escribir y nada más que escribir, la posibilidad ideal sigue siendo que una editorial se ocupe de todo, incluida la distribución y promoción. Sin embargo, para aquellos que se ven capaces de afrontar una labor de promoción en redes sociales o en otros ámbitos, la autopublicación puede ser una opción asumible, siempre que acudan a los servicios mínimos que les permitan ofrecer una edición decente. Incluso para los que piensan que una editorial puede fijarse en su obra, difícilmente ocurrirá eso si observa una edición descuidada y pobre. Esta circunstancia, por sí sola, ya les predispondrá en contra del autor, por la imagen dada… y por muy maravillosa que pueda ser su obra, lo que es una cuestión diferente.

Foto de Rubén Vique, en Flickr

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2 Comments

  1. annabolox 7 mayo, 2015 Reply
    • Jose Pimat 12 mayo, 2015 Reply

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